Si los avisos apuntaban a que la cancha del Llanera Menorca era una trampa para el visitante confiado, no cabe duda de que el Baskonia cayó en el ardid y se hundió muy por encima del cuello para romper su racha de victorias en el torneo doméstico, que se queda en cinco muescas. Una vez finalizado el duelo, con tardío amago de reacción incluido, Velimir Perasovic no puso paños calientes ni se escudó en la cercanía del choque ante el Zalgiris. Por contra, subrayó que el Llanera Menorca se apuntó la victoria «merecidamente» después de jugar «más duro y con más orden» que el TAU.
Y desde luego parece que los papeles se cambiaron ayer en el pabellón de Mahón. El conjunto balear llevó la iniciativa desde el salto inicial y el Baskonia apenas pudo exhibir alguna de las virtudes que le llevaron al liderato de la ACB y al del Grupo A de la Euroliga, una circunstancia que reconoció Perasovic. «Hoy -por ayer- el cuerpo no respondía. Siempre hemos estado un paso por detrás del Menorca y así es imposible».
Para el técnico de Split, la estrategia del rival llevó al conjunto azulgrana a un carrusel de precipitaciones y desconcierto que cristalizaron en una faceta del juego -el tiro de tres- que el TAU explotó hasta la saciedad con resultados ínfimos. «Han cerrado bastante bien nuestro juego interior y nos han permitido muchos tiros de tres. Hemos abusado de los triples y hemos tenido un porcentaje horroroso».
Efecto dominó
De hecho, la querencia por el lanzamiento de larga distancia fue, en opinión de Perasovic, el síntoma más claro de la falta de criterio que mostró ayer el TAU, desbordado una y otra vez por la solidez de un recién ascendido pletórico de bravura. «Hemos empezado el partido con dos tiros de tres de Pablo (Prigioni) que no son normales. Nuestro base tiene que jugar para el equipo. A partir de ahí, ya hemos empezado a abusar de lanzamientos. Travis (Hansen) ha hecho muchos un poco alocados; Serkan (Erdogan), también».
Y cuando los porcentajes comenzaron a bajar, el preparador baskonista observó una circunstancia preocupante en su equipo: la pérdida de intensidad y el orden defensivos al tiempo que crecía la inoperancia de cara al aro contrario. «El equipo no estaba fresco en ataque y ahí ha comenzado la desconfianza. En defensa nos ha hecho mucho daño Eley, pero también las penetraciones de Stojic y Krstic, que nos creaban constantes desequilibrios. Nunca pudimos parar el despropósito defensivo», remarcó. Para Perasovic, el equipo vitoriano acabó por descomponerse atrás ante el continuo martilleo balear y el mal trabajo defensivo de su equipo en el 'uno contra uno'. «A partir de ahí, nos han creado muchos problemas. Está claro que si no tienes equilibrio en tu juego es muy difícil jugar aquí. Cuando un equipo va por detrás y no tiene la iniciativa, es imposible jugar».