José Luis Mendilibar regresó ayer a San Mamés. El entrenador de Zaldibar volvió a La Catedral setenta días después de su último partido como técnico del Athletic. Pero ayer lo hizo como un simple aficionado rojiblanco.
Mendilibar no aparecía por San Mamés desde que el empate a uno ante el Celta precipitó su destitución como preparador del Athletic. Su sueño de entrenar al conjunto vizcaíno sólo duró diez partidos. Se marchó dolido, frustrado por no haber podido triunfar en el equipo que siempre ha ocupado un lugar destacado en su corazón. Pero también convencido de que hubiese podido salvar al Athletic de la delicada situación en la que se encontraba cuando abandonó. Por eso, durante este tiempo, ha preferido mantenerse al margen. Sin hacer declaraciones, en un segundo plano. Ayer tampoco quiso hablar. Sólo quería disfrutar del partido de su equipo favorito en compañía de su esposa.
Y es que, a pesar de su traumática salida del club, Mendilibar sigue sintiendo una punzada en el estómago cuando el Athletic recibe un gol. Como ayer, cuando vio desde su localidad, situada en la tribuna sur, el tanto de Arizmendi, desde donde también vio el debut como titular en la Liga de Fernando Amorebieta, un jugador al que rescató del filial el pasado verano para hacerle jugar la Copa Intertoto.
Sin embargo, y a pesar de la derrota, Mendilibar vivió un día especial. Llegó hasta la puerta número 17 del estadio bilbaíno media hora antes de comenzar el partido. Vestido con una chaqueta y un pantalón de pana, el ex preparador del Eibar llevaba en la mano una bolsa de la tienda Athletic, donde guardaba la tercera camiseta del conjunto rojiblanco que acababa de comprar.
Buen recibimiento
Aunque vivió una breve estancia en el Athletic, Mendilibar ha dejado muy buenas sensaciones en gran parte del entorno rojiblanco. Así se pudo comprobar ayer. No podía dar un paso adelante sin recibir continuas muestras de cariño de los aficionados y de algunos de sus ex compañeros en el club de Ibaigane.
Conversó con el ex jugador Estanis Argote durante algo más de diez minutos en las afueras del estadio. El coordinador general de Lezama, Txema Noriega, y Argoitia, que colaboró con Mendilibar en el cuerpo técnico del Athletic, también se acercaron a saludarle. Después se acomodó en su localidad y sufrió como un aficionado más.