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Domingo, 8 de enero de 2006
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Kennedy cede a las presiones y dimite como líder de los liberales británicos
Veinticinco de los 62 parlamentarios de su grupo habían pedido su renuncia El diputado admitió públicamente el jueves sus problemas con el alcohol
Charles Kennedy, junto a su esposa, Sara, llega a su domicilio. / REUTERS
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Charles Kennedy no pudo resistir más que unas horas al frente del Partido Liberal-Demócrata británico después de que la noche anterior veinticinco de los 62 parlamentarios de su grupo reclamara su dimisión. La revuelta se producía tras la admisión pública por parte de Kennedy de un problema de alcoholismo, que según dirigentes del partido le estaba impidiendo una puntera actividad como líder.

A pesar de la insistencia durante los últimos días en seguir en el cargo, para el que fue elegido en 1999, Kennedy anunció ayer su inmediata dimisión y no se presentará a las elecciones internas que él mismo había anunciado con la confianza en ser confirmado en el puesto por parte de la militancia. La dirección del partido, el tercero en tamaño de Reino Unido, fijará mañana las reglas de esa votación.

El 'número dos' de la formación, Menzies Campbell, ya ha anunciado que se presentará a la elección, y también se cuenta con que lo hagan al menos Simon Hughes, presidente del partido, y Mark Oaten, portavoz en asuntos del Interior.

En su breve discurso de renuncia, Kennedy se mostró convencido de que buena parte de las bases liberal-demócratas le apoyaban. «Sin embargo -añadió-, ahora está claro que ese apoyo no se refleja de modo suficiente en el grupo parlamentario, y los intereses del partido tienen que ser lo primero, pues ésa es mi responsabilidad personal y constitucional».

La operación de defenestración de Kennedy, que seguirá como diputado y ya ha expresado su «leal apoyo» al próximo líder, se ha precipitado después que hiciera oídos sordos a la petición de un recambio que le hacían los máximos dirigentes del partido, que conocían su adicción a la bebida.

«Rubia asesina»

Ante esa negativa, algunos de ellos dieron el paso de desvelar el secreto a un programa de televisión, realizado por una antigua secretaria personal de Kennedy ahora dedicada al periodismo, Daisy McAndrew. La prensa la ha calificado la «rubia asesina» del líder.

Ya en 2004, varios estrechos colaboradores le conminaron a que admitiera su problema y buscara ayuda médica.

Los excelentes resultados de las elecciones de 2005 parecieron dejar dormido el asunto, pero la aparición de David Cameron como líder del Partido Conservador ha dado tal empuje a los 'tories' que finalmente los dirigentes liberal-demócratas han decidido desprenderse de Kennedy. Aunque éste asegura que lleva dos meses sin probar el alcohol, no se ha encontrado capacitado para contrarrestar el 'efecto Cameron'.



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