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Domingo, 8 de enero de 2006
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POLÍTICA
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Bono ordena arrestar al general Mena por violar su deber de «neutralidad política»
Es la primera vez en democracia que se sanci0na a un alto mando El Consejo de Ministros destituirá el viernes al militar, que pasará a la reserva
El ministro de Defensa, José Bono, ordenó ayer «como primera medida» el arresto domiciliario por ocho días del teniente general José Mena Aguado, jefe de la Fuerza Terrestre, que el viernes defendió durante la Pascua Militar la intervención del Ejército si el nuevo Estatuto de autonomía de Cataluña «rebasa los límites de la Constitución». Mena, sancionado por haber violado su deber de «neutralidad política», permanecerá en su casa y sin mando hasta que el próximo viernes el propio Bono proponga al Consejo de Ministros la destitución del general por «la pérdida de confianza».

Se trata de la primera ocasión en democracia que el Ejecutivo impone una sanción disciplinaria a un alto mando de las Fuerzas Armadas, aunque en este caso Defensa ha considerado que las palabras de Mena han sido sólo una «falta leve».

El gabinete de Bono, en una escueta nota, señaló que el arresto de Mena se produce en aplicación del Régimen Disciplinario de las Fuerzas Armadas de 1998. Fuentes de Defensa precisaron que el mando militar ha sido sancionado en virtud del apartado 31 del artículo 7 de este texto que establece como «falta leve» el hecho de «expresar públicamente opiniones que supongan infracción del deber de neutralidad en relación con las diversas opciones políticas o sindicales o que afecten al debido respeto a decisiones de los tribunales de justicia». José Bono, según el artículo 10 del régimen disciplinario militar, podía haber sancionado al general por esta misma falta hasta con un mes de arresto.

La imposición del castigo disciplinario provocó sorpresa entre los mandos militares, que esperaban simplemente que Mena fuera apartado de su cargo. Sin embargo, el teniente general podía haber sido sancionado de forma mucho más contundente si el Ministerio de Defensa hubiera considerado que el militar, en su discurso, manifestó opiniones «gravemente contrarias a la Constitución» a través de «expresiones o actos de trascendencia pública». En este supuesto de «sanción extraordinaria», el jefe de la Fuerza Terrestre podía haber sido castigado con la pérdida de puestos en el escalafón, la suspensión de empleo o, incluso, la separación del servicio (expulsión efectiva de las Fuerzas Armadas).

«Tensa» y breve reunión

Fue el JEMAD el encargado de notificar en persona a José Mena Aguado su arresto y su inminente destitución. Fue, según fuentes militares, una «tensa» reunión que apenas duró quince minutos, aunque Bono, Sanz y Mena no abandonaron por separado el ministerio hasta pasadas las 13:40 horas.

El JEMAD, que ya el viernes pidió a José Bono el cese fulminante del general, argumentó la decisión de apartarle del mando del Ejército de Tierra por la «perdida de confianza», mientras que le recordó que había violado su obligación de «neutralidad» y que además sus palabras habían provocado «alarma social». Todo ello, después de haber oído el informe de la asesoría jurídica del ministerio, que recomendaba una sanción disciplinaria.

Reflexión propia

El jefe del Estado Mayor de la Defensa insistió a su subordinado en que el arresto era una «medida preventiva», a la espera de que el Consejo de Ministros del viernes apruebe su cese inmediato como jefe de la Fuerza Terrestre -con unidades a su mando diseminadas desde Cataluña al País Vasco, Madrid y Sevilla, y las comandancias generales de Baleares, Ceuta y Melilla-, al frente de la que apenas ha estado un año.

Fuentes del departamento que dirige José Bono adelantaron que tras su destitución, el teniente general, de 63 años, pasará de forma automática a la reserva, dos meses antes de lo previsto y tras 45 años de servicio en las Fuerzas Armadas.



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