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Domingo, 8 de enero de 2006
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POLÍTICA
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Una gran marcha exige respeto a los derechos de los presos para iniciar el proceso de paz
Miles de personas recorrieron las calles de Bilbao al grito de «no hay paz sin amnistía»
BILBAO. Los manifestantes a su paso por la calle Autonomía, en el ecuador del recorrido . / FOTOS: IGNACIO PÉREZ / FERNANDO GÓMEZ
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Una multitudinaria manifestación convocada por una treintena de colectivos de la izquierda abertzale recorrió ayer las calles de Bilbao para exigir que se respeten los derechos de los presos de ETA y se les permita «participar en el proceso de solución del conflicto político» vasco. Tanto el manifiesto final -leído por dos integrantes del denominado Foro de Ibaeta, convocante de la marcha- como los dirigentes políticos y sindicales de la izquierda radical que secundaron la convocatoria incidieron en un mismo mensaje: sólo si el Gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero «mueve ficha» en relación a la situación de los reclusos vascos será posible iniciar el proceso de paz.

La marcha partió a las cinco y cuarto de la tarde de la plaza Aita Donosti, donde se concentraban ya centenares de familiares de presos etarras que portaban carteles con las fotografías de los reclusos, sus nombres y lugares de origen. Por detrás se colocó una pancarta que exigía un trato «digno y respetuoso» para el colectivo y por fin la pancarta principal que, con el lema 'Euskal Presoak Euskal Herrira', encabezaban integrantes de Etxerat y los sindicalistas José Elorrieta y Rafa Díez Usabiaga, líderes de ELA y LAB respectivamente.

También participaron en la manifestación la plana mayor de la ilegalizada Batasuna -estuvieron sus portavoces Arnaldo Otegi y Joseba Permach y dirigentes como Pernando Barrena, Joseba Álvarez y Jone Goirizelaia-, la portavoz del grupo parlamentario de EHAK Nekane Erauskin y varios integrantes de la también proscrita plataforma de la izquierda abertzale AuB. Mezclados entre la multitud que abarrotaba la calle Autonomía, -la primera que enfilaron los asistentes- se pudo ver a cargos de Ezker Batua, entre ellos el parlamentario Oskar Matute, que acudieron a título personal. En representación de Aralar asistieron su vicecoordinador, Mikel Basabe, y Xabier Sarasua.

Otegi aprovechó los momentos previos a la manifestación para subrayar que «estar aquí es defender la necesidad de construir la paz en este país», reclamar que se «blinde» el proceso de «superación del conflicto» con la defensa del derecho de los presos a implicarse activamente en él y reprochar a «quienes permanentemente hacen peticiones a otras partes» que no estuvieran ayer en Bilbao.

Sin incidentes

La marcha, que completó su recorrido sin que se produjeran incidentes, fue haciéndose masiva a medida que se acercaba a la plaza Zabalburu. Discurrió a paso lento y los miles de participantes corearon las tres mismas consignas durante las casi dos horas que les llevó alcanzar la plaza del Ayuntamiento: 'presoak kalera amnistia osoa' (presos a la calle, aministía total), 'euskal presoak, etxera' (los presos, a casa) y el más novedoso, 'bakerik ez amnistiarik gabe' (no hay paz sin amnistía).

El mismo espíritu impregnó los mensajes de los convocantes, 34 asociaciones sindicales, culturales, deportivas, sociales y religiosas vinculadas a la izquierda abertzale que fundaron en noviembre el Foro de Ibaeta y que ayer firmaron un manifiesto en el que reivindican, entre otras cosas, el acercamiento de los presos etarras a cárceles vascas, el «fin de la tortura» o la aplicación «sin restricciones» de las redenciones de pena.

Tras llegar la cabecera al Consistorio, dos portavoces del foro leyeron un comunicado en el que se reprochaba al Ejecutivo que pretenda «empezar la partida con las cartas marcadas, elegir saque y campo a la vez como si el resto no tuviera derecho alguno», y se le advertía de que mientras los familiares de los presos «sigan despertando enfrente de las cárceles, durmiendo en los arcenes o buscando hoteles lejanos en ciudades perdidas», no podrá «empezar nada», en alusión al proceso de paz. «Respetemos las reglas del juego, pero respetémolas todos, no solo una de las partes». También acusaron al Gobierno de «utilizar el sufrimiento» del colectivo «para hacer juego político y tener otro as en la manga» y denunciaron que los presos viven «como animales» y con la misma asistencia médica «que un perro».



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