La sanción impuesta al jefe de la Fuerza Terrestre del Ejército por el ministro de Defensa recibió ayer el aplauso del conjunto de las fuerzas políticas, con una sola excepción: la del Partido Popular. Su secretario de Comunicación, Gabriel Elorriaga, responsabilizó de la actuación del mando militar al propio José Bono y afirmó que deberá rendir cuentas en el Congreso de los Diputados porque de él depende el buen gobierno de las Fuerzas Armadas y él avaló para el cargo a José Mena Aguado. Esta interpretación recibió las críticas de buena parte del arco parlamentario y especialmente del PSOE, que acusó al dirigente popular de haber tratado en un primer momento de justificar las palabras del teniente general.
El viernes, tras conocer lo ocurrido, Elorriaga arguyó que la intervención de Mena reflejaba la «situación que estamos viviendo», consecuencia del debate del Estatuto catalán y creada, dijo, por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. A pesar de que ayer reprobó la actuación de Mena al dejar claro que «la función de las Fuerzas Armadas no es pronunciarse sobre proyectos que están siendo debatidos en las Cortes», el secretario del grupo socialista en el Congreso, Diego López Garrido, le advirtió de que su primera reacción «pasará a la historia por desafortunada».
López Garrido defendió que la sanción y el futuro cese de Mena demuestran el «compromiso» del Ejecutivo con la Constitución. «La rapidez, contundencia y eficacia» de la medida exoneran al ministro de cualquier culpa. «Sería responsable si no hubiera actuado como lo ha hecho», sentenció.
Reproches
También el secretario general de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, recriminó al principal partido de la oposición su respuesta a la actuación del mando militar. El dirigente nacionalista interpretó como una justificación las palabras de Elorriaga y reclamó al presidente del PP, Mariano Rajoy, que lo desautorice. Duran consideró proporcionada la sanción impuesta por Bono y reiteró su confianza en que Mena actuó a título personal.
Desde el PNV, se aprovechó el asunto para reivindicar una vez más la reforma del título octavo de la Constitución española, el aludido por el jefe militar en su discurso de Pascua y en el que se atribuye al Ejército la defensa de la unidad e integridad de España. El presidente del partido, Josu Jon Imaz, apoyó el cese del mando.