 NENE cae al césped de forma acrobática ante la salida del guardameta César, uno de los protagonistas del partido. / IGOR AIZPURU Y NURIA GONZÁLEZ
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| LA FICHA |
0-2 Zaragoza: César; Ponzio, Milito, Álvaro, Toledo (Cuartero, m. 86); Óscar (Zapater, m. 63), Celades (Movilla, m. 71), Generelo, Cani; Ewerton y Diego Milito.
Goles
0-1, m. 46: Juanito pierde el balón en campo propio tras el saque de centro y Diego Milito marca por la escuadra.
0-2, m. 84: Gran jugada entre Ewerthon y Diego Milito que culmina el brasileño tras regatear a Costanzo.
Árbitro
Lizondo Cortés. Irregular. Omitió un claro penalti de Álvaro por mano (m. 45). Amonestó a Álvaro, Milito y Zapater por el Zaragoza.
Incidencias
12.273 espectadores en Mendizorroza. La segunda peor entrada de la temporada.
La estadística
AlavésZaragoza
TIROS A PUERTA5/144/15
CENTROS AL ÁREA3310
JUGADAS EN EL ÁREA13
PARADAS DEL PORTERO25
SAQUES DE ESQUINA50
FUERAS DE JUEGO42
BALONES RECUPERADOS5566
BALONES PERDIDOS8882
FALTAS COMETIDAS1414
TARJETAS AMARILLAS03
ASISTENCIAS68
ASISTENCIAS DE GOL01 |
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En otra jornada negra en Mendizorroza el Alavés pasó ayer de la mínima esperanza de recuperación al abatimiento. Esa especie de postración física y moral ante la evidencia de que, en mejores o peores condiciones futbolísticas, se ve incapaz de superar a rival alguno. La clasificación dicta ya una ley implacable -a cinco puntos de la salvación- y el calendario, con visitas consecutivas a Riazor y el Camp Nou, amenaza con una descomposición moral cuando el campeonato apenas llega a su ecuador. Casi resignada ya la afición y plano el equipo, que con un gol en cinco partidos es la viva encarnación de la impotencia. Con cinco derrotas en Mendizorroza, donde sigue sin ganar, apunta ya sin disimulo hacia la Segunda División.
Como ha sucedido desde el inicio de la competición, el Alavés padeció en las dos áreas: el estigma de toda la temporada. El equilibrio y la actitud mostrada durante la primera parte ante un Zaragoza reservón se escapó por el sumidero. Ni logró la escuadra albiazul batir al inspirado César ni supo después guardar la meta propia. Con otro gol -en el segundo diez de la reanudación tras un gran regalo de Juanito después del saque de centro alavesista- que debe sumarse a ese rosario de despropósitos individuales que castigan al equipo cuando busca su rehabilitación colectiva.
Buena primera parte
Al Alavés, en realidad, no le cuadra fórmula alguna a la hora de revitalizar su imagen. Tampoco esa inyección de cordura que las bofetadas acumuladas en el camino ha inoculado a los técnicos albiazules. Ayer, pese a las innumerables ausencias obligadas por lesión, Cos y Piterman colocaron quizás sobre el terreno el mejor equipo posible. Aloisi en punta, Jandro como enlace, Pellegrino como grata novedad en el centro de la defensa, Juanito de pivote y sólo Carpintero, que respondió con creces, levemente fuera de sitio ante la falta de opciones para cubrir la banda derecha. Una apuesta sensata, como las dos o tres últimas, para tratar de equilibrar los problemas acarreados en semanas y semanas de extravagancias futbolísticas.
De todo ello nació un once sólido y sin fisuras. A la espera de los errores del rival para armar el contragolpe, con suficiente base en el centro del campo y tan sólo desamparado en el remate. Por falta de fortuna en la gran volea que Carpintero estrelló en el palo, nula capacidad para transformar llegadas peligrosas por las bandas en centros precisos y también por la omnipresencia del guardameta César, única referencia zaragocista durante la primera hora de juego.
También por la tradicional ayuda al rival del colegiado en Mendizorroza. Al filo del descanso Álvaro cometió un claro penalti por mano al cortar con el brazo extendido un centro de Aloisi. Lizondo Cortés, muy cerca de la jugada, decidió evitarse problemas.
Gol y desfondado al final
Y llegó la estrambótica reanudación con gol en frío. Error de Juanito e irrupción de Diego Milito, el mejor sobre el césped. Un cuarto de hora sobrevivió el Alavés a este mazazo. Dosis de coraje y raza, buenas acciones de Lacen, y más errores en el remate. Con opciones para Aloisi, por dos veces, y Nene, que rubricaron el epílogo albiazul.
Se desfondó ahí el Alavés, con cerca de media hora por delante. Sin excesiva explicación y para volver a confirmar que los cambios rara vez aportan algo. Bodipo y Wesley, lejos de alterar el guión, sufrieron en medio del desvanecimiento general del equipo. Hasta que Milito y Ewerthon -siete goles cada uno este año- recordaron que calidad y gol van unidas.
Pura resignación en Mendizorroza ante la constatación de que el equipo, pese a sus intentos por sobrevivir, se desangra jornada a jornada.