Con motivo de la última entrega de diplomas y trofeos a los donantes de sangre más veteranos en el Bajo Deba, se han dado a conocer los datos de la evolución de las donaciones durante el pasado año a nivel de Guipúzcoa. Del informe se pueden extraer dos datos. Uno, a nivel general del territorio, da lugar a la preocupación. Las donaciones pasaron de las 23.571 realizadas entre enero y septiembre de 2004 a las 22.357 del mismo periodo de 2005. Esto supone un descendo del 5,2 por ciento. El otro dato, referido a Elgoibar es más optimista. En esta localidad se ha pasado de 485 a 558 extracciones con un incremento del 15,1 por ciento. Estas cifras colocan a Elgoibar como el municipio de la provincia en que más han subido las donaciones. Jesús Castañares es el delegado en Elgoibar de la Asociación de Donantes de Sangre de Guipúzcoa y, a pesar de las buenas cifras relativas de Elgoibar, la situación no le deja de preocupar.
-Las cifras no parecen malas y, sin embargo, no parecen muy contentos.
-Vistas de forma global las cifras de donaciones no parecen malas. Lo que nos preocupa es la evolución que estamos detectando en los últimos años y que se resumen en un estancamiento en el número de donantes de sangre en Elgoibar. No hay nuevos donantes y a partir de los 65 años se deja de dar sangre. Por ello, la situación dentro de unos años puede ser preocupante.
-¿Cuál ha sido la evolución del grupo en Elgoibar para llegar a la actual situación?
-Si miramos históricamente, desde la creación de la delegación en Elgoibar, hace más de 40 años, hay un incremento en el número de donantes. Eso es lo normal. Lo que estamos detectando, en los últimos ejercicios, es que no hay donantes nuevos. No se produce el relevo generacional y los nuevos donantes no llegan a compensar las 'jubilaciones'. Ahí está el problema y, si la tendencia no cambia, en pocos años podríamos tener dificultades para cubrir la demanda de sangre.
-¿Cuál es la edad media de los donantes elgoibarreses?
-En estos momentos girará entorno a los 45-50 años y esa edad va subiendo con los inconvenientes que eso acarrea para donar sangre. Cada vez se mira más la calidad del donante y su estado físico que, con la edad, lógicamente, se va mermando. Hoy se mira mucho que la tensión, por ejemplo, esté dentro de unos parámetros. Si se ha recibido una anestesia para la extracción de una muela, simplemente, ya no se puede donar, si se ha viajado a determinados paises, si se reciben determinados tratamientos...Todo esto, que es muy bueno que se controle, hace que se vaya haciendo más difícil donar y por ello es muy importante que tengamos muchas personas dispuestas a hacerlo.
-De todas formas, por lo que se ve, los elgoibarreses son buenos donantes.
-Si, no se puede negar, pero no hay que olvidar los factores antes mencionados y que influyen en que las donaciones no sean mayores. Baste un dato. En cada extracción que se realiza en Elgoibar se citan a unas 120 personas por carta para recordarles que hay una extracción y que están en condiciones de donar. De esa cifra lo normal es que acudan entre 40 y 50 donantes. Eso supone un tercio de los que podrían hacerlo.
Entrevista
-Y, ¿cómo convencería usted a una persona que nunca ha donado para que empiece a hacerlo?
-Al márgen de ser un acto humanitario le diría que es muy sencillo. Para empezar a donar no tiene más que acudir al local cualquier viernes que haya extracciones. Un equipo médico le realiza una pequeña entrevista, se le hace una analítica y si cumple unos requisitos mínimos de edad, peso y estado físico ya puede ser donante. Donar sangre no merma ninguna capacidad, no es para nada perjudicial y apenas nos quita tiempo. No hay razones para no dar sangre.
-¿A qué sector de nuevos donantes se dirigiría de forma especial?
-La implicación de los jóvenes es imprescindible, pero también necesitamos de esa gente que no es tan joven pero que, a lo mejor, no se ha planteado siquiera dar sangre. La gente debe entender la importancia de un simple pinchazo. La diferencia, algunas veces entre la vida y la muerte, que ese simple gesto puede tener para otra persona.
-¿Se ve más esa necesidad después de pasar por determinadas experiencias?
-Eso es algo que está muy claro. Cuando la gente vive en sus propias carnes lo que puede suponer una transfusión de sangre se da cuenta,de repente, de lo que supone contar con esas reservas. En muchos casos hasta ese momento en que se ha sufrido un accidente grave o se tienen que operar y la sangre es necesaria, ni se han planteado que para que todo eso funcione y esté dispuesto cuando es necesario, hay que hacer un trabajo previo y que tiene que haber personas que una o dos veces al año acudan a dar su sangre. Hay que recordar que no se puede fabricar y solo se puede obtener de la buena voluntad de la gente porque la sangre, aquí, ni se compra ni se vende. Por eso, después de haber necesitado una transfusión nos encontramos con que familias enteras o grupos de amigos se hacen donantes a la vez. Lo mejor sería no tener que llegar a esos extremos para darnos cuenta de los sencillo y, a la vez importante, que es donar sangre.