Estella, ciudad histórica enclavada en las Peñas de Los Castillos y regada por el Ega, se ha convertido en las últimas décadas en un semillero pelotístico. El club San Miguel de Pelota viene siendo el mejor caladero para las empresas manistas. Tres pelotaris salidos de esa factoría, Patxi Ruiz, Íñigo Pascual y Pedro de Eulate, están jugando como titulares el Parejas.
Pero junto a este triunvirato de figuras hay tres peloteadores más en los frontones industriales, Auxkin Pérez, Pablo Urrizelki y Ruiz de Larramendi, con etiqueta de origen estellés. Y todos ellos con un denominador común: juegan de zagueros. Un hecho llamativo e insólito en la pelota.
Curiosamente, los precursores de este quinteto de pelotaris también fueron zagueros. El pionero fue José Luis Ayensa, más conocido en el argot pelotazale como 'Chichan', al que para meterle un tanto había que sudar tinta china. Su apodo lo heredó de sus ascendientes. Después llegó Alfredo Balerdi, hoy retirado.
El efecto no es casual. Es producto de la dedicación de muchos hombres que viven injustamente en el olvido y que altruistamente meten interminables horas en los frontones con una juventud influenciada por el fútbol y otros deportes de masas. Cambiar esa tendencia es una labor apostólica.
En el club estellés de San Miguel, fundado hace 53 años, se mima la enseñanza de la pelota a mano como a un recién nacido. Todos los martes y jueves, más de 200 chavales acuden hasta el nuevo frontón Remontival para ir aprendiendo los secretos de la modalidad y comprobar en sus manos las duras embestidas de la pelota.
A esas sesiones «acudimos siempre que no tenemos partidos y los chavales lo agradecen un montón», dice Íñigo Pascual. «Cuando todos juntos colaboramos y trabajamos por conseguir unos objetivos, más tarde o más pronto, se suelen lograr», añade. Quizás éste sea uno de las grandes respuestas del porqué Navarra es grande en este deporte.
Después de Chichan y Alfredo Balerdi debutó en el profesionalismo con 18 años en Asegarce, Patxi Ruiz. Es el único estellés que tiene en su poder la 'txapela' más deseada, la correspondiente al Manomanista, de la modalidad de mano. Hoy forma sociedad en el Campeonato de Parejas con el joven Bengoetxea VI y son dos firmes candidatos al título.
Íñigo Pascual, con 29 años, es otro de los que tienen el privilegio de jugar el Parejas junto a Titín III. Dio el salto al campo profesional en Asegarce y ahora milita en la promotora de los Vidarte. El tercer titular de esta competición es Pedro Martínez de Eulate, que forma alianza con Irujo. En cuatro años ha subido a lo más alto del escalafón.
Pegadores natos
A todos estos zagueros les unen unas causas comunes. Ante todo son pegadores natos y con una media de altura superior a la media. Concretamente, Pedro Martínez de Eulate ronda los dos metros, 1,98. Son hijos de la prosperidad, de los alimentos vitamínicos y bebidas isotónicas. Además, en Estella la gente nace de por sí vigorosa. El último en unirse a la tropa de zagueros estelleses ha sido Pablo Urrizelki (20 años), y exhibe los mismos genes que sus paisanos y convecinos.