Con el Alavés en una situación crítica, a cinco puntos de la permanencia tras la derrota ante el Zaragoza, Dmitry Piterman tomó ayer las primeras decisiones en su intento de maquillar la grave crisis deportiva que vive el equipo albiazul. En realidad, el presidente anunció una auténtica operación cosmética, que pone al frente de la dirección técnica a Juan Carlos Oliva, hasta ahora segundo entrenador, y convierte a Chuchi Cos en secretario técnico. El club ha decidido también desprenderse del preparador físico, Jordi García. Es decir, Piterman se deshace de los responsables técnico y físico de la plantilla, con los que cuando menos ha compartido tareas desde el inicio de la temporada, y sigue aferrado al chándal.
La quinta derrota en Mendizorroza precipitó los acontecimientos. Una reunión anterior al entrenamiento matinal en Ibaia selló el relevo en el banquillo. «Cos ha puesto su cargo a disposición del Consejo de Administración, hecho que ha sido aceptado», rezaba la nota oficial del club. Apenas 18 horas antes, el todavía entrenador aseguraba en la sala de prensa del Paseo de Cervantes que sería «de cobardes» dejar su puesto en estas condiciones.
Piterman consumó así una amenaza que ya lanzó sobre Cos en los primeros días de diciembre. En aquella oportunidad, tras la sonrojante derrota ante el Mallorca con una alineación plagada de delanteros a la que algunos jugadores de la plantilla no daban crédito días antes del partido, apremió al técnico a obtener buenos resultados. El presidente negó después que existiese cualquier tipo de ultimátum. Ahora, ha rubricado el cambio en el banquillo.
El máximo accionista albiazul sienta así a su lado al tercer técnico de la temporada. Rafa Monfort, que había sustituido a Cos en verano, no llegó a debutar en la Liga al ser cesado poco después de la caótica concentración de San Francisco. Cos ha permanecido en el puesto 18 partidos, con doce puntos sumados, sólo dos victorias y dejando al equipo colista, mientras el ya nuevo técnico se presenta como la alternativa hasta el final de temporada.
Rigor y disciplina
La presencia de Oliva en el vestuario, como ya sucedió la campaña anterior cuando Piterman decidió añadir a Monfort al támden técnico, representa al menos una apuesta por aumentar la disciplina interna y el trabajo. El técnico aragonés, licenciado en Educación Física y diplomado en Psicología, ha aportado desde su llegada al equipo el pasado verano el rigor de un estudioso del fútbol, cuyo único defecto reside en la falta de experiencia en la alta competición. Su expediente se limita a equipos de Segunda B y Tercera como el Barbastro, Binéfar o Fraga.
Sin embargo, la entrada de Oliva como máximo responsable de la plantilla -siempre bajo la supervisión de Piterman- es una medida del agrado al menos de una parte importante de los jugadores albiazules. Y es que cuando los alavesistas reclamaron hace más de dos meses a Cos una mejor planificación de los entrenamientos, una de las cuestiones planteadas era que se dejase trabajar con mayor libertad al propio Oliva y al preparador físico, Jordi García, a la hora de confeccionar el trabajo de cada semana. La ausencia de sesiones físicas acordes a la exigencia de la categoría bajo la dirección del dúo Cos-Piterman, algo que no ha cambiado, irritó entonces a una parte de la plantilla.
Garmendia, segundo
Pero la reestructuración interna del Alavés no quedó ayer en el relevo en el banquillo. Según la nota oficial del club, Cos se ocupará a partir de ahora «de la comisión deportiva, de la secretaría técnica y además, será asesor del Consejo de Administración». Es decir, realizará por un lado la tarea de Ramón Planes, que dejó el club en el inicio de la campaña por sus desavenencias con Piterman. A ello unirá su cargo de asesor del presidente, el que se le dio el pasado verano cuando Monfort le sustituyó en el banquillo. Y es que con la especial relación entre Cos y Piterman, cualquier cosa parece posible excepto que rompan su larga unión.
Los movimientos en cadena dentro del club no quedan ahí. El club anunció que Alberto Garmendia volverá a ejercer a partir de ahora como segundo técnico y compatibilizará este puesto con el de entrenador de porteros. Por su parte, Iñaki Fernández de Monje, Tasio, hasta ahora recuperador para los jugadores lesionados, pasará a tomar el puesto de preparador físico que deja vacante la destitución de Jordi García. El catalán, todavía con año y medio de contrato con el Alavés, negociaba ayer los términos del finiquito albiazul.
En definitiva y después de los macroproyectos técnicos de Piterman para el Alavés, el club sigue con la misma estructura de la pasada campaña, con el único cambio de Oliva por Cos en el banquillo. Los resultados dirán si se trata o no de un revulsivo.