El serial italiano de la batalla por Banca Nazionale del Lavoro (BNL), en el que el BBVA está a la espera de noticias, tendrá esta semana uno de sus capítulos definitivos. El Banco de Italia decidirá por fin si autoriza o no la oferta pública de compra de acciones (OPA) propuesta por la aseguradora Unipol hace ya seis meses.
Esa polémica operación frustró el pasado mes de julio la oferta lanzada por la entidad española, pero ha sido su único efecto. No ha llegado a ser una realidad, y tanto la prensa como el mercado apuntan que nunca lo será, ya que dan por seguro que el instituto central italiano rechazará la OPA de Unipol. Los mercados apuestan por la retirada de la aseguradora boloñesa: su título subió ayer hasta un 4,1% en Bolsa. Del mismo modo, confían en un regreso a escena del BBVA con la presentación de una nueva oferta, aunque aún es una incógnita cómo saldrá de ella la aseguradora, que a través de complejos pactos posee el 51% de la BNL.
Relevo oficial
Esa compañía y su alambicada iniciativa para conquistar la BNL están inmersos en los escándalos financieros que sacuden Italia desde el verano y que terminaron por forzar la dimisión del gobernador del Banco de Italia, Antonio Fazio, el mes pasado. El presidente de Unipol, Giovanni Consorte, investigado por la Justicia, también ha dejado su cargo. Ayer fue sustituido por Pierluigi Stefanini en una reunión del consejo de administración, que insistió en que seguirá adelante con sus planes.
Con el cambio de protagonistas y toda la operación bajo sospecha, la razón añadida para que el Banco de Italia decida esta misma semana sobre la polémica OPA es el riesgo de un curioso caso de conflicto de intereses. El nuevo gobernador, Mario Draghi, trabajaba hasta ahora en Goldman Sachs, compañía que ha asesorado al BBVA en sus gestiones en Italia. Draghi tomará posesión del cargo el lunes, por lo que la esperada decisión del regulador de Italia deberá producirse antes para evitar situaciones incómodas.
En ese contexto, todos los ojos están puestos en el Bilbao Vizcaya Argentaria y en su futura actuación en torno a BNL. En el supuesto de que el Banco de Italia opte por no aprobar la OPA de Unipol, el futuro de la participación de la aseguradora en la entidad financiera romana será un elemento clave en la estrategia que adopte el BBVA. Si Unipol lograra mantener el 51% de las acciones, las posibilidades del grupo vasco serían muy reducidas.
Nuevo desmarque
Por si la operación de Unipol no estuviera ya suficientemente desahuciada, ayer recibió la puntilla del que hasta ahora era su principal patrocinador político, el primer partido de la oposición, Demócratas de Izquierda (DS). Salpicado por el escándalo a tres meses de las elecciones generales -en una grabación telefónica, su secretario general, Piero Fassino, decía a Consorte: «Así que seremos dueños de un banco»-, la formación ha decidido bajarse en marcha de la aventura de Unipol. «Ha sido un proyecto temerario», sentenció ayer el presidente de DS, Massimo D'Alema.
Entre tanto, el otro gran escándalo, surgido en torno a la banca Antonveneta, sigue siendo un filón de impactantes novedades judiciales. Ayer se supo que la Fiscalía de Milán está investigando una serie de pagos a políticos de Gianpiero Fiorani, ex consejero delegado de la Banca Popolare Italiana (BPI) y encarcelado hace un mes como jefe de una red de delitos financieros. Según los medios italianos, se trataría de «millones de euros» para crear un grupo de presión favorable a los intereses de Fiorani, entonces presidente de la BPI, en su intento de apropiarse de Antonveneta y frenar la OPA lanzada por el banco holandés ABN Amro..