El general británico sir Michael Rose, antiguo jefe militar de Naciones Unidas en Bosnia y Herzegovina, sembró ayer la polémica en Reino Unido al indicar en declaraciones a la BBC que el primer ministro, Tony Blair, debería ser procesado por autorizar la invasión de Irak. «No se debería permitir a nadie salir airoso de la decisión de ir a una guerra a partir de falsedades», declaró.
Rose recordó que el inquilino del número 10 de Downing Street había sostenido en repetidas ocasiones que el país del Golfo poseía armas de destrucción masiva, lo cual no era cierto, y argumentó que «las consecuencias de esta guerra han sido bastante desastrosas tanto para la gente de Irak como para Occidente, en lo que se refiere a unos intereses en la guerra global contra el terrorismo». Así, explicó que él no hubiera estado dispuesto a llevar a unos soldados a la contienda bélica en un caso con tantas lagunas como éste. «Uno no puede poner a la gente en peligro si no cree que la causa por lo que lo hace es la adecuada», indicó Rose.
Con anterioridad, el primer ministro británico ya había sido acusado en repetidas ocasiones de maquillar y exagerar la amenaza que suponía el régimen del ex dictador Sadam Hussein para el mundo con el objetivo de justificar la acción militar.