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Las incógnitas
Despertar: En una situación normal el paciente se despertaría en media hora o poco más, pero habida cuenta de que Sharon ha estado anestesiado desde el miércoles es probable que el proceso se prolongue.
Riesgos: El principal peligro es la presión sanguínea. El cerebro dispone de mecanismos para ajustar el suministro de sangre, pero sólo si esas áreas no han sido dañadas.
Recuperación: Es posible que el paciente se despierte varios días o semanas después, cuando el cerebro se haya recuperado. El estado vegetativo sólo se diagnostica después de que termina el periodo de la anestesia.
Movimiento: Volverá de manera gradual. Cuando el paciente se despierte los doctores activarán las extremidades problemáticas aplicando una fisioterapia suave y pasiva.
La familia: Cuando el paciente alcanza un cierto nivel de conciencia, los doctores permiten que los familiares le hablen, con el propósito de determinar si el paciente responde. Los doctores comprueban cuáles son sus reacciones a un apretón de manos, a levantar una mano, a hablar o a sonreír. De esta manera se evalúa la situación del paciente.
El cerebro: Se sabe que las pupilas del paciente han respondido al estímulo de la luz, lo que puede indicar que el cerebro no ha sufrido daños significativos. Las tomografías computerizadas han mostrado que el lado afectado del cerebro ha sido el derecho y por lo tanto la posibilidad de que se haya visto afectada su capacidad de hablar es menor de que si el daño se hubiera producido en el lado izquierdo. |
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La transparencia en la información parece el objetivo a cubrir desde el inicio de la crisis. En esta línea, los profesores Azriel Perl, director de Anestesia del hospital Sheba, y Jonathan Streifler, director de la Unidad Neurológica del hospital Hasharon, han respondido a algunas preguntas que suscita la situación clínica de Sharon, calificada como «grave, aunque estable».