El teniente general José Mena vive su arresto de ocho días con normalidad en el pabellón familiar que ocupa en la sede del mando de la Fuerza Terrestre del Ejército de Tierra, ubicado en el antiguo edificio de la Capitanía General en la Plaza de España de Sevilla. El militar acude a su despacho «con normalidad» y hace vida «normal, lo que corresponde a la condición de un arresto leve», señalaron ayer fuentes militares.
Las mismas fuentes no pudieron precisar si el teniente general ha solicitado salidas para acudir al médico o a algún oficio religioso, a lo que tiene derecho por ley, o si ha reclamado participar en alguna otra actividad, para lo que tiene que pedir permiso. El ministro de Defensa, José Bono, ordenó el pasado sábado un arresto domiciliario de 8 días para el teniente general José Mena, antes de que Defensa lleve al próximo Consejo de Ministros la decisión de cesarle de su puesto.
De acuerdo con el artículo 134 de la Ley Orgánica de Régimen Disciplinario de las Fuerzas Armadas, un arresto como el aplicado a Mena implica la permanencia en su domicilio o en el lugar de la unidad, acuartelamiento, base, buque o establecimiento que se señale. El sancionado debe participar en las actividades de la unidad, permaneciendo en los lugares señalados el resto del tiempo, según establece la norma militar.