El Gobierno no tolerará indisciplinas ni manifestaciones políticas de militares como las que realizó el pasado viernes en la Pascua Militar el teniente general José Mena Aguado, quien aseguró que el Ejército debe intervenir si el Estatuto catalán rebasa los límites de la Constitución. El Ejecutivo cree que no hay malestar entre los militares, pero será contundente si se producen nuevas indisciplinas. Así lo dio a entender José Luis Rodríguez Zapatero a los miembros de la ejecutiva del PSOE, a quienes informó del arresto e inminente cese del oficial. «Si hubiera expresiones (similares) de algún militar más», dijo el secretario de Organización socialista, José Blanco, el Gobierno «actuará en consecuencia».
El presidente del Ejecutivo defendió ante la dirección de su partido la «contundencia» con la que el Gobierno respondió a esta crisis, que cree zanjada con la decisión de Bono y del jefe de las fuerzas armadas, general Félix Sanz, de despojar al general Mena del mando de la Fuerza Terrestre y enviarle a casa dos meses antes de la fecha prevista para su pase a la reserva. El militar cumple sus ocho días de arresto domiciliario en la Capitanía General de Sevilla, sin vigilancia, y puede participar en las actividades de su unidad al ser «leve» la falta por la que ha sido sancionado.
Palabra de las urnas
El titular de Defensa recordó a los militares su obligación de ser «neutrales» y no intervenir en el debate político. «En democracia hemos de acostumbrarnos a que la última palabra hay que buscarla en las urnas y no en los cuarteles», dijo en la Cadena Ser, donde resaltó que en todo grupo humano puede ocurrir que alguien se extralimite en sus funciones, y «es lo que se ha corregido», precisó.
No obstante, el titular de Defensa recalcó que la «indisciplina» del oficial constituye un caso aislado dentro de las Fuerzas Armadas. «Un grano no hace el granero», insistió en declaraciones a TVE José Bono, para quien «probablemente no hay corporación en España que se haya acomodado tan puntualmente a la hora constitucional como los ejércitos».
Bono aseguró que ni él ni ningún superior en la cadena de mando del general Mena conoció de antemano el discurso que desató la polémica. El sábado, en la reunión para comunicarle el arresto, el oficial le «juró» por su honor que lo había escrito solo, sin la ayuda de nadie, y que no actuó inducido por terceros. Aseguró que adoptó las sanciones contra el oficial «sin ningún tipo de cólera» ni juicio moral, tan sólo al efecto de hacer cumplir las leyes.
El PSOE también redujo el incidente a la opinión del teniente general arrestado y José Blanco subrayó que «no existe preocupación ni la tiene el Gobierno» y que «entra dentro de la normalidad democrática» que «si un militar comete una indisciplina sus superiores apliquen el reglamento». «Los militares votan libremente, pero como militares carecen de opiniones políticas», resaltó.
Los dirigentes socialistas y el ministro de Defensa coincidieron en criticar la respuesta del PP a la indisciplina del general. Bono se mostró «encantado» ante la exigencia del partido opositor de comparecer en el Congreso para explicar lo sucedido, pero señaló que son los populares quienes deben explicar a sus votantes el sentido de las declaraciones de su secretario de Comunicación, Gabriel Elorriaga, quien el viernes afirmó que el discurso de Mena «refleja la situación que estamos viviendo» y consideró «inevitables» pronunciamientos «de todo tipo» mientras dure la negociación del Estatut.
Esas declaraciones «han sido lo más preocupante de este episodio» para Blanco, que pidió al líder del PP, Mariano Rajoy, que aclare si está de acuerdo con lo manifestado por su secretario de Comunicación. Elorriaga matizó ayer en la Ser que con sus afirmaciones no quiso «justificar» el discurso del teniente general Mena.
A lo largo de ayer se sucedieron las reacciones. El secretario general del grupo socialista, Diego López Garrido, acusó en la misma emisora al PP de «haberse comportado de una forma absolutamente irresponsable al intentar justificar que era inevitable lo que hizo el general». Acusó al PP de «irresponsable» y de «querer sacar tajada hasta de esto».
La Asociación de Militares Españoles, que defendió la actuación del teniente general, rindió en un comunicado «público homenaje» al militar, que «excepcionalmente ha preferido anteponer el interés general a la mediocridad, a la cobardía y al egoísmo de no pocos que, al calor del poder, se sienten más cómodos que obligados, más críticos con quien habla con claridad que con quien enmudece y otorga».