Un avión de Spanair que cubría el trayecto Bilbao-Barcelona sufrió ayer una avería en el tren de aterrizaje al tomar tierra en la pista del aeropuerto de El Prat, que provocó un incendio en las ruedas y obligó a evacuar de emergencia a sus 90 viajeros y seis tripulantes. Los pasajeros, algunos de ellos impedidos, tuvieron que lanzarse por las rampas laterales para abandonar la aeronave cuando las llamas ya envolvían la parte baja. Cinco personas fueron atendidas de contusiones leves por los servicios médicos de la terminal barcelonesa.
El avión -un MD83- despegó de Bilbao a las 9.20 horas. El vuelo se desarrolló con normalidad hasta enfilar la pista del aeropuerto barcelonés, a las diez de la mañana. El piloto no alertó a la torre de control de que ocurriera problema alguno cuando se encontraba en el aire, según confirmaron fuentes de la compañía aérea. «Cuando el avión tomó tierra notamos un golpe muy fuerte y después un frenazo brusco», relató Máximo Delmirt, uno de los pasajeros de la aeronave accidentada.
El avión quedó parado a escasos metros del final de la pista, muy lejos de la terminal. Mientras se encontraban dentro de la nave, antes de ser evacuados, los pasajeros comenzaron a percibir un olor «a caucho quemado» y algunos llegaron a ver una densa humareda que ascendía desde la parte de abajo del avión.
Sin entretenerse
Apenas cinco minutos después de que el avión tomara tierra, la tripulación ordenó a los pasajeros que abandonaran la aeronave por las puertas de emergencia sin entretenerse, les advirtieron, en recoger su equipaje de mano. No les explicaron lo que había ocurrido. Las 90 personas que ocupaban el MD83 se lanzaron por las rampas de emergencia. Cinco pasajeros sufrieron contusiones leves al deslizarse por las plataformas, la mayoría personas de edad avanzada. Un hombre quedó tendido en el suelo sin poder levantarse y tuvo que ser auxiliado por el resto de ocupantes.
Fue el momento de mayor desconcierto. Los pasajeros, tras alcanzar la pista después de su caída por el 'tobogán', descubrían alarmados que el tren de aterrizaje estaba envuelto en llamas, sin que aún hubieran llegado hasta allí los equipos de emergencia del aeropuerto. Algunos, muy nerviosos, se lanzaban a la carrera para alejarse de la aeronave por miedo a que explotara. «Al salir del avión te encontrabas con que no había bomberos, ni ambulancias; sólo la tripulación», relató Emilio López Mora, otro de los pasajeros.
Fuentes del aeropuerto barcelonés indicaron que, al no comunicar el piloto anomalía alguna durante el vuelo, no se había preparado el dispositivo de emergencia. Tuvo que activarse «de forma inmediata» en cuanto la torre de control detectó el percance, añadieron. Bomberos y ambulancias tardaron cerca de diez minutos en llegar al lugar donde se produjo el aterrizaje forzoso. Los efectivos de los Bomberos emplearon pocos minutos en apagar el fuego en las ruedas y llenaron la zona de espuma para evitar que rebrotaran las llamas.
En la sala 'vip'
Tras permanecer cerca de media hora en la pista, los pasajeros fueron conducidos a la terminal en autobuses y trasladados a la zona 'vip', donde fueron atendidos por empleados de tierra de la compañía aérea. Las cinco personas heridas recibieron asistencia en los servicios médicos del aeropuerto y no precisaron ser evacuadas a un centro sanitario, según confirmaron fuentes de la compañía. Dos horas después del incidente, los pasajeros pudieron recoger sus maletas y abandonar la terminal.
Los primeros indicios apuntan a que un reventón en una rueda pudo originar el incendio y provocar el aterrizaje de emergencia, aunque los responsables de la compañía Spanair no confirmaron este extremo. Tan sólo precisaron que se había abierto una investigación para conocer las causas del siniestro. El aterrizaje forzoso mantuvo cerrada la tercera pista del aeropuerto de Barcelona hasta primeras horas de la tarde, lo que provocó retrasos.