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Martes, 10 de enero de 2006
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en el centro de la capital
Un guarda jurado mata a dos compañeros, hiere a otro y se suicida en Madrid
Tras abandonar el trabajo por motivos psicológicos, irrumpió con una escopeta de caza en el Palacio de Telecomunicaciones y disparó sin mediar palabra
CORDÓN POLICIAL. Manuel Ramírez llevaba en el coche una katana. / JUAN CARLOS HIDALGO
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Un antiguo vigilante de seguridad del Palacio de Telecomunicaciones de Madrid -sede central de Correos- mató ayer a tiros a dos compañeros de trabajo, hirió a otra guarda jurado y, a continuación, se voló la cabeza con la misma escopeta de caza. El suicida, Manuel Ramírez Torrecilla, de 35 años, había dejado de trabajar por motivos psicológicos y estaba en trámites para abandonar su empleo. «Es un caso claro de enajenación mental», resumió el delegado del Gobierno, Constantino Méndez.

Ramírez Torrecilla estaba empleado en la empresa 'Orma Seguridad, Servicios y Control', que se encarga de vigilar las obras de remodelación del Palacio de Telecomunicaciones. Fuentes oficiales informaron de que el empleado había presentado varias denuncias por supuestos acosos y persecuciones.

Los dos fallecidos son Juan Antonio Jiménez, de 49 años, y Manuel Montañéz. La mujer herida es Inés García Pedregosa, de 50 años. Los hechos se produjeron a las 18.20 horas en un pasadizo descubierto que conecta la sede de Correos con otras dependencias oficiales, detrás de la plaza de Cibeles. El asesino aparcó su vehículo, un 'Renault Megane', frente al acceso secundario de las obras y se dirigió a la garita de la entrada esgrimiendo una escopeta y con una canana de cartuchos de caza sujeta a la cintura. Dentro del vehículo había dejado un espada oriental.

Cuando un compañero le preguntó a dónde iba, Ramírez le descerrajó un disparo en la cara y le mató en el acto. Otro agente que le salió al paso alertado por el ruido resultó herido en el vientre por siete postas, una de los cuales le afectó al riñón. La empleada de seguridad Inés Pedregosa también recibió seis impactos de postas en el pecho y en el abdomen.

En la sien

El asesino caminó unos 30 metros antes de dispararse en la sien. Cuando la Policía y los servicios de emergencia llegaron al Palacio de Telecomunicaciones se encontraron con «una verdadera carnicería». En el mismo pasadizo, el hombre y la mujer heridos habían sufrido una parada cardiorrespiratoria, pero los sanitarios pudieron reanimarles.

El varón, con heridas «muy graves», fue trasladado al Hospital Clínico San Carlos, pero murió en la mesa de operaciones al poco de ingresar. La mujer, también con lesiones de carácter «muy grave» ingresó en el Hospital Gregorio Marañón. En los momentos de confusión se desplazaron al lugar de los hechos una docena de ambulancias y numerosos coches policiales. Precisamente, fue una patrulla de agentes locala que localizó en las proximidades del palacio el vehículo Ramírez con la espada oriental en su interior. Una grúa municipal se llevó el 'Renault Megane' al filo de las 19.15 horas.

El delegado del Gobierno en Madrid, Constantino Méndez, explicó que el agresor tenía problemas laborales. A su modo de ver, se trataba de un caso claro de «enajenación mental». Por su parte, la empresa ORMA emitió un comunicado en el que indicó que el suicida había dejado de acudir al trabajo de forma voluntaria. En concreto, fue dado de alta el 19 de noviembre de 2005 y dejó de realizar tareas de vigilancia el 27 de diciembre pasado.

ORMA negó que Manuel Ramírez hubiera protagonizado «ningún conflicto laboral ni de cualquier tipo». También insistió en que no le habían despedido, sino se había ido a casa por su propia voluntad. «En ningún momento ha dado muestras de tener ningún tipo de problema psicológico -aseguró-, siendo su comportamiento absolutamente normal en su proceso de selección».

El comunicado indicó que el arma del crimen «no pertenece a la empresa» y recordó también que el servicio de vigilancia asignado a Ramírez en el Palacio de Telecomunicaciones no era armado».



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