Turquía confirmó ayer cinco nuevos infectados por el virus de la gripe aviar, con lo que ya son 14 los casos humanos de contaminación -dos de ellos mortales- por una enfermedad que sigue propagándose por el país, a las puertas de Europa. Un responsable del ministerio turco de Sanidad, Turan Burzgan, dijo que otras cinco personas estaban recibiendo tratamiento médico contra la enfermedad en las provincias septentrionales de Samsun, Kastamonu y Van.
En el hospital de Van, la semana pasada fallecieron dos adolescentes hermanos, de una familia de Dogubeyazit, pequeña localidad del este del país cerca de la frontera con Irán, a causa del virus H5N1. Otra niña, hermana de las víctimas, también murió en Van, si bien aún está por comprobarse la causa de su fallecimiento. Los dos adolescentes son las primeras víctimas mortales de la gripe aviar fuera del sudeste asiático, donde ha causado ya más de 70 fallecimientos.
Análisis de sangre
Buzgan explicó que 15 de las 81 provincias de Turquía están afectadas por la infección, aunque no pudo precisar si los nuevos infectados se deben al virus H5N1, letal para las aves y potencialmente mortal para el hombre. Las autoridades anunciaron el domingo cinco nuevos casos humanos de gripe aviaria -tres en Ankara y dos en Van-, todos ellos provocados por el peligroso H5N1.
Necdet Unuvar, subsecretario de Sanidad, señaló que un centenar de turcos fue sometido a análisis para determinar si sufren la enfermedad. Tres de los infectados confirmados el domingo son dos niños y un adulto, hospitalizados en Estambul, lo que marca la progresión de la enfermedad desde las regiones rurales del este hacia las zonas más industrializadas de la parte occidental.
La zona del país más cercana a Europa afectada por la gripe aviaria es Kucukcekmene, un barrio periférico de la parte europea de Estambul donde el sábado se encontraron pollos muertos que resultaron positivos a la enfermedad. El equipo de expertos enviado a Turquía por la Organización Mundial de la Salud (OMS) tenía previsto trasladarse ayer a Dogubeyazit, el foco más importante de la enfermedad.
La delegación llegó el domingo a Van, acompañada por el ministro turco de Sanidad, Recep Akdag, según el cual no hay ninguna indicación de que el virus H5N1 se haya transmitido de hombre a hombre. La OMS teme desde hace tiempo que el H5N1 mute en formas de gripe humana y se convierta en un virus fácilmente transmisible, que pueda provocar una pandemia que podría causar millones de muertos en el mundo.
Los nueve casos confirmados de infección por el virus H5N1 habían estado en contacto con aves, por lo que Akdag pidió a los habitantes de las regiones rurales del país que no críen este tipo de animales. «La posibilidad de peligro para el hombre no ha cambiado», aseguró el domingo a una emisora alemana Klaus Stohr, coordinador del programa mundial de lucha contra la gripe de la organización internacional con sede en Ginebra.
Stohr hizo hincapié en que no hay nuevos indicios de que el virus se transmita de hombre a hombre y que la propagación de la enfermedad en Turquía podría deberse a escasas medidas de protección. La prensa turca prosiguió con sus críticas al Gobierno de Ankara, al que culpa de la situación y acusa de «vacío administrativo».
Como medida preventiva, la UE amplió ayer las restricciones a la importación de aves y derivados ante la aparición de nuevos casos en Turquía. El Comité Permanente de la Cadena Alimentaria, formado por expertos veterinarios de los 25 países comunitarios, ha recomendado que se prohíba la importación de plumas no tratadas procedentes de seis países fronterizos con Turquía, que son Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Siria, Irán e Irak. Las nuevas restricciones se implantarán desde hoy, según informó un portavoz comunitario.
Nuevo brote en Ucrania
Además, más de 170.000 pollos serán sacrificados en la península ucraniana de Crimea tras detectarse un nuevo brote de gripe aviar. El ministro de Política Agraria de esta región, Oleg Rusetski,
explicó ayer que «la muerte masiva de aves comenzó a finales de diciembre» y los resultados de los análisis han confirmado que se trata de esta enfermedad. La epidemia parecía controlada cuando, apenas hacer tres semanas, la OMS inspeccionó Crimea para evaluar su magnitud.