Ansiedad
Estado de inquietud o tensión, motivado por el temor a una desgracia o peligro.
Diferencia entre niñas y niños
Ellas sufren más trastornos de ansiedad que los niños, en una proporción de 2 a 1. Esta mayor propensión se atribuye a factores culturales, sociales y genéticos. Los chicos, por el contrario, suelen reaccionar a la presión con comportamientos agresivos o impulsivos a la hora de enfrentarse a circunstancias estresantes.
Depresión
Es un desorden mental que tiene lugar como consecuencia de una pena extrema o de la falta de autoestima.
Estrés
Reacciones emocionales y físicas provocadas por presiones crecientes o nuevas, significativamente mayores que los recursos personales con que se cuenta.
Causas del estrés infantil
Pérdida de alguien querido, mala relación entre los padres, cambio de domicilio o colegio, hostigamiento por parte de los compañeros de clase, dificultades en los estudios, periodo de exámenes, enfermedad, estancias hospitalarias, nacimiento de un hermano, particularidad física que llame la atención.
Síntomas físicos
Dolor de cabeza o cuello, molestias estomacales, problemas para conciliar el sueño, pesadillas, orinarse en la cama (enuresis), variaciones en los hábitos alimenticios, excesiva pasividad, costumbre de arrancarse mechones de pelo o morderse las uñas, hiperactividad.
Síntomas emocionales
Ansiedad, preocupaciones intensas, miedos nuevos o recurrentes, apego excesivo a los adultos, llanto, agresividad, tozudez, insociabilidad, actitudes regresivas o típicas de críos de menos edad.
Consejos para los padres
Transmitir al niño seguridad, confianza y la certeza de que se les quiere.
Seleccionar la programación de televisión.
Compartir juegos.
Hablar con los hijos, interesarse por sus gustos y por los amigos con los que tratan.
Mantener un contacto afectivo (abrazos, besos).
Estimular su sentido del humor y la afición por el deporte.
Enseñarles a relativizar los contratiempos.
Comunicar con antelación al chaval aquellas situaciones o alteraciones que puedan afectar a su vida.