Renault puso ayer en escena su novedoso R-26, motor V8 incluido. Pero no colocó a su volante al campeón del mundo, Fernando Alonso, sino que otorgó la responsabilidad a su compañero de equipo,Giancarlo Fisichella. La decisión no obedece a cambio alguno en la filosofía de la escudería gala. Según se comentaba en el box, la medida estaba ya adoptada desde diciembre, antes de que el ovetense anunciara su fichaje por McLaren para 2007. Se trata, en cualquier caso, de un coche que el español y el transalpino esperan les permita luchar para revalidar el título de constructores.