El escándalo esta programado. Franz Beckenbauer, el poderoso presidente del Comité Organizador del Campeonato Mundial de Fútbol, está indignado y la buena imagen del país anfitrión de la gran fiesta deportiva quedó ayer por los suelos a causa del resultado de un estudio realizado por el Instituto Warentest en los doce estadios sedes del campeonato.
Cuando sólo faltan cinco meses para el comienzo del Mundial, el estudio dejó al desnudo que cuatro estadios presentan «considerables fallos» en las medidas de seguridad y que podrían convertirse en trampas mortales para los espectadores si se producen situaciones imprevistas de pánico. Los cuatro recintos que recibieron la ominosa 'tarjeta roja' a causa de sus graves defectos son el Estadio Olímpico de Berlín, el campo de Gelsenkirchen, el de Leipzig y el Fritz Walter de Kaiserlautern, donde España se enfrentara a la selección de Arabia Saudí, el 26 de junio.
«En los estadios de Berlín, Gelsenkirchen y Liepzig prácticamente no existen salidas de escape que permitan al espectador huir hacia el interior del campo en caso de estampida», señaló Hubert Primus, director de la revista 'Test' del Instituto. «El estadio de Kaiselstautern presenta considerables fallos, en el hipotético caso de un incendio», añadió.
Huída hacia adelante
«Un estudio en 70 estadios en Bélgica, Italia, Portugal y España realizado en 1996 demostró que la mayoría de los recintos deportivos habían respondido a la necesidad de tener puertas de escape. Por esta razón resulta aún más extraño que tres estadios del Mundial, el de Berlín, el de Leipzig y el de Gelselkirchen carezcan totalmente de estas salidas de emergencia», añadió el experto.
En el Estadio Olímpico de Berlín, por ejemplo, cuya renovación costó 245 millones de euros, una fosa de 2,75 metros de profundidad separa la cancha de las tribunas, una realidad que en caso de pánico, puede ocasionar una verdadera tragedia. En el estadio de Leipzig la fosa tiene una profundidad de 3,75 metros.
El estudio presentado ayer por el Instituto Warentest recuerda que en los últimos 60 años han muertos más de 1.500 personas y otras 10.000 han resultado heridas a causa de accidentes que se han producido en estadios de fútbol. En la mayoría de los accidentes, el detonador de las tragedias fue el pánico. «En una situación de pánico, los espectadores reaccionan sin instinto y la tendencia es huir hacia adelante», señala el estudio. «En los estadios, la masa huye hacia la cancha», añade.
El texto señala que los estadios de Dortmund, Francfort, Stuttgart y Hamburgo merecen una 'tarjeta amarilla' a causa de las deficiencias en la seguridad y alaba las medidas de precaución que existen en Munich, Hannover, Colonia y Nürenberg, aunque en estos estadios no todo es perfecto. A pesar del contenido negativo del informe, el Instituto destaca que el Comité Organizador aún dispone de cinco meses para subsanar las deficiencias detectadas en los estadios. Pero los principales dirigentes del Comité, que preside Franz Beckenbauer, rechazaron ayer con vigor el resultado del estudio y afirmaron que los estadios son seguros, pero prometieron que habrá mejoras en todos los recintos donde sea necesario. «Somos partidarios de que se investigue el pánico, pero contrarios a que se provoque», dijo el vicepresidente del Comité, Wolfgang Niersbach.