El brasileño Robinho salió ayer a la palestra para sumarse al carro de los elogios a López Caro, defender a su amigo Ronaldo, vender optimismo al madridismo y, sobre todo, hablar de sus sensaciones. Menos escurridizo con el micrófono que con el balón, reconoció abiertamente que sus prestaciones mejoran a domicilio, quizá por la presión añadida que supone jugar ante el exigente Santiago Bernabéu.
«Es cierto que, hasta ahora, estoy rindiendo más fuera. Quizá juegue más tranquilo, con menos ansiedad, pero estoy seguro de que la afición del Bernabéu disfrutará con mi juego y el de todo el equipo. Los rivales notarán que estamos en nuestro campo», expuso Robinho, quien dice haber ganado en «confianza, manejo, regate y tono físico», y espera «crecer» para cuando el Madrid más le necesite.
Sin desmerecer el trabajo de Luxemburgo, a quien definió como un «profesor», Robinho destacó a López Caro como «un excelente entrenador que busca marcar bien, jugar por banda y más posesión de balón». Confesó que, gracias a la mayor intensidad de los entrenamientos, puede ganar en velocidad, una de sus principales armas, y afirmó, sin ambages, que prefiere jugar en el costado izquierdo y que tanto cambio de posición no le beneficia.