Europa debe abrir de forma perentoria un debate sobre la energía nuclear, después de que la escalada del precio del petróleo y los efectos derivados de la crisis entre Rusia y Ucrania a cuenta de los suministros de gas hayan evidenciado de nuevo la fragilidad de la estructura de aprovisionamiento energético de la UE. En esos términos se expresó ayer el comisario de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, cuya postura coincide en sus grandes líneas con la del Gobierno español.
El ministro de Industria, José Montilla, ha impulsado una mesa de diálogo al respecto, que ha coincidido con una polémica nacional sobre la suficiencia del actual sistema de generación eléctrica para hacer frente a la creciente demanda, a raíz de los apagones registrados el pasado verano. El PSOE abogaba en su programa electoral por el abandono paulatino de las centrales nucleares en función de su vida útil y el mantenimiento de la moratoria.
La preocupación del Ejecutivo socialista por la precariedad del suministro no es aislada. La Alemania de Angela Merkel está analizando la posibilidad de revisar la decisión de poner término, a plazo, a la utilización de la energía nuclear. Y Francia, que ha apostado tradicionalmente por ella, se ha visto reafirmada en sus posiciones con los últimos acontecimientos.
Almunia se refirió ayer a este asunto durante un encuentro informal con medios informativos, en el que se refirió a algunos de los asuntos más candentes de la agenda europea para 2006. El comisario dijo «no sentirse tranquilo» al constatar cómo una crisis bilateral entre dos países terceros, Rusia y Ucrania, ha tenido un impacto temporal en varios socios comunitarios y en el precio de barril de crudo, que supera con holgura los 60 dólares.
La incertidumbre energética ensombrece un horizonte a corto plazo aparentemente positivo ya que, según el responsable de Asuntos Económicos, las previsiones de crecimiento más ambiciosas para el ejercicio recién iniciado podrían verse desbordadas por la realidad. Almunia cree que los indicadores que el pasado otoño le permitían anunciar la recuperación para 2006 se están consolidando. Aseguró que se detectan síntomas inequívocos de recuperación de la confianza, antesala de decisiones en inversión y consumo. Además, subrayó la favorable evolución de las principales economías de la Eurozona, como Francia, Alemania e Italia.