Hacer de los británicos ciudadanos modelo se ha convertido en una de las obsesiones del primer ministro, Tony Blair. Tanto es así que, ha hecho de su lema «devolver el respeto a las calles de Reino Unido» uno de los puntos centrales de su tercera legislatura. El Plan de Acción del Respeto, que desveló ayer en medio de una gran controversia, pretende proteger a los más vulnerables de la sociedad y tomar medidas drásticas contra los gamberros, que a menudo salen impunes porque el sistema judicial ha probado ser muy lento a la hora de luchar contra los «comportamientos antisociales».
Muchas comunidades de Reino Unido llevan años reclamando más mano dura para luchar contra los crímenes, disturbios y amenazas que tienen atemorizados a barrios enteros y están protagonizados, sobre todo, por los que se conocen como 'los jóvenes de las capuchas'. A partir de ahora, las comunidades de vecinos tendrán más poder para, por ejemplo, echar del edificio por tres meses a aquellos que no sean respetuosos, la Policía podrá imponer multas en la calle con mayor facilidad y se podrán aplicar más sanciones contra los padres de jóvenes problemáticos. Además, agentes de apoyo a la comunidad tendrán el mismo poder que un policía de uniforme para detener a niños que se ausenten del colegio y creen problemas en el vecindario.
Algunas medidas han sido criticadas por considerar que interfieren en la vida familiar, como la organización de cursos para padres con hijos problemáticos y la creación de una academia pública para formar a trabajadores sociales, psicólogos, y otros profesionales sobre cómo asesorar a padres inmersos en lo que el Gobierno ha calificado como «situaciones familiares caóticas».
El Plan del Respeto es parte del legado que Tony Blair, que ha anunciado que no se presentará a las próximas elecciones, está preocupado por dejar instaurado antes de dejar Downing Street. En su discurso de presentación de estos planes, reconoció que «las medidas judiciales tradicionales no funcionan». Hasta ahora, alguien que escupiese a una señora mayor en la calle, no sería procesado porque suponía una pérdida de tiempo para la Policía; en su lugar, la nueva política propone más multas. El primer ministro reconoció que este sistema es contrario al principio según el cual alguien es inocente hasta que se pruebe lo contrario, pero «esto es lo que funciona en la práctica», declaró Blair.
«Estado niñera»
Para el líder laborista se trata de un sistema perfecto para reducir el alto índice de criminalidad del país y «cambiar la cultura de la sociedad». Pero no todo el mundo comparte su opinión. Para algunos, ésta política es un eslabón más de la cadena de medidas represoras, que están creando un país que recuerda al que retrató George Orwell en su novela 1984.
El partido liberal demócrata, la tercera fuerza política de Reino Unido, dijo ayer que el Gobierno corre el peligro de convertir al país en un «estado niñera», mientras que para los conservadores, la solución no pasa por castigos a corto plazo. Según el líder de los tories, David Cameron, la «agenda del respeto» debería incluir soluciones a largo plazo con el fin de atajar de raíz las causas de los problemas sociales que sufre el país.