Las reacciones occidentales no se han hecho esperar, y han tenido el tono previsible. El portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, afirmó ayer que Estados Unidos podría reclamar que el Consejo de Seguridad de la ONU tome acciones contra Irán, ante la posible escalada de acontecimientos que se podrían derivar de la decisión del Gobierno del presidente iraní, Mahmoud Ahmadineyad.
Por su parte, el ministro británico de Exteriores, Jack Straw, se mostró «profundamente preocupado». «No veo ninguna buena razón para que Irán tome esta medida si sus intenciones son verdaderamente pacíficas», añadió el jefe de la diplomacia de Reino Unido, quien precisó que se mantendrá en estrecho contacto con sus homólogos de Francia y Alemania, así como con el alto representante de la UE para la Política Exterior, Javier Solana, y con Al-Baradei.
El portavoz de Blair dijo que Reino Unido comparte la opinión de Al-Baradei de que «a la comunidad internacional se le está agotando la paciencia» con Teherán. Según este portavoz, la decisión de remitir al Consejo de Seguridad para la aprobación de eventuales sanciones dependerá del resultado de las discusiones en el seno de la AIEA.
Reino Unido, Francia y Alemania han estado manteniendo esfuerzos diplomáticos durante los dos últimos años para tratar de convencer al país pérsico de que abandone sus actividades.
Desde Berlín, el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, afirmó ayer que ha pedido a la AIEA que haga una evaluación de las actividades nucleares de Teherán. Por su parte, el presidente francés, Jacques Chirac, afirmó que tanto Irán como Corea del Norte tienen derecho a utilizar la energía nuclear de forma pacífica con fines meramente energéticos, pero la comunidad internacional debe asegurarse de que los acuerdos sobre seguridad en materia nuclear no son pisoteados. «Estos países estarían cometiendo un grave error si no cogen la mano que les estamos extendiendo», señaló.
El ministro ruso de Exteriores, Sergey Lavrov, declaró ayer que Rusia está trabajando para garantizar que Irán mantiene su moratoria a la espera de las conversaciones entre Moscú y Teherán sobre la propuesta rusa de que el enriquecimiento se lleve a cabo en territorio ruso. «Expresamos nuestra preocupación sobre la reciente información de que Irán ha expresado su intención de reanudar una serie de actividades vinculadas al enriquecimiento de uranio, pese a la moratoria acordada entre Irán y los países europeos», afirmó Lavrov.