«Le llamé a las diez de la mañana para preguntarle si se había dormido y me contestó que bajaba enseguida». Media hora después, la calle Erribera de Lasarte-Oria estaba llena de policías. Hussein, un marroquí de 28 años que había pasado su primera noche en el piso que acababa de alquilar, no apareció en el bar donde trabajaba como cocinero desde principios de septiembre. Había sido detenido.
Según la Comisaría General de Información de la Policía, Hussein Hssiesni ya fue detenido hace tres meses en Siria cuando viajaba a Irak para incorporarse a las filas de Al Zarkawi. Después, habría sido repatriado a Marruecos acusado de terrorismo, aunque poco después quedó en libertad.
Todo ello habría ocurrido en octubre. El problema es que hay fechas que no concuerdan. «Hussein entró a trabajar con nosotros a principios de septiembre y desde entonces no le hemos perdido de vista, incluso si tenía un día libre venía a ayudarnos. Sólo se fue dos días a Barcelona, donde tenía familiares», insistió ayer el responsable del restaurante.
Hussein llegó a Europa en 1997 y aprendió el oficio de cocinero en Barcelona. Después, vivió cinco años en un piso tras la estación de Tolosa, donde trabajó en otro restaurante hasta mediados de 2004. «Para mí ha sido una sorpresa, no era para nada el prototipo de integrista, fumaba, bebía cerveza y no hacía el Ramadán», recuerda el dueño de aquel establecimiento.
Posteriormente, dejó su rastro laboral en un bar de Tolosa y en una gasolinera de Villabona, hasta que contestó a un anuncio colocado en el Inem y contactó con el restaurante de Lasarte donde estaba empleado ahora.
Un compañero de trabajo se mostró convencido de su inocencia: «No nos creemos que sea un integrista, nunca hacía el Ramadán y le gustaba comer chorizo y jamón. No le daba importancia a ninguna religión, quería traer de Marruecos a su mujer, y cuando hablaba por teléfono con ella siempre le decía que cuando llegara aquí se tenía que quitar el pañuelo de la cabeza», afirma.