El asesinato del taxista bilbaíno Eduardo Robredo ha marcado profundamente a sus compañeros. Tanto, que los 774 profesionales con licencia en Bilbao buscan, ahora más que nunca, fórmulas para garantizar ante todo su propia seguridad. Al menos siete de ellos quieren adquirir un 'London Taxi' y dos de ellos ya han ultimado la compra, por lo que los primeros modelos podrán verse en las calles «en breve», según informó Ángel Hierro, presidente de la emisora Radio-Taxi Bilbao. Hay, sin embargo, muchos más interesados, a tenor del éxito que tuvo ayer a mediodía la exhibición de uno de estos curiosos vehículos en el parking de Zorrozaurre.
Miguel García, taxista de San Sebastián recientemente jubilado y dueño de uno de los escasos ejemplares que circulan por España, mostró ayer su LTI Bronze blanco a colegas bilbaínos. «Es el único coche que nace taxi», resumió el veterano conductor, que con 30 años de servicio a sus espaldas ha probado ocho marcas diferentes. Un 'London Taxi' cuesta cerca de 36.000 euros, pesa 1.860 kilos y puede alcanzar una velocidad de hasta 150 kilómetros por hora. «Es ideal para ciudad», señalan. Se le calculan unos 10 años de vida y un millón de kilómetros.
Los taxistas congregados se fijaban especialmente en los elementos que podrían garantizar su protección. Lleva una mampara de metacrilato con revestimiento antibalas que separa al conductor del usuario, no tiene asiento de copiloto ni maletero y los clientes sólo pueden viajar en la parte trasera, preparada para cuatro plazas. «Es muy amplio y cómodo. Los viajeros pueden montar con las maletas, el 'carrito' del niño o una silla de ruedas y está adaptado para discapacitados», explica Ángel Hierro. El pago del servicio se realiza a través de una ventana o cajetilla instalada en la mampara, que impide una posible agresión. «Ahora, puedes llevar hombro con hombro o a 20 centímetros de tu espalda a un malhechor, caco o demente sin ninguna defensa», se quejan.
Miguel García, que lo ha conducido durante dos años, cree que de haber tenido este vehículo antes no le hubieran atracado dos veces, como le ocurrió cuando trabajaba en Rentería. «Un inexperto no se lo lleva porque no sabe manejarlo. Además, le puedes dejar encerrado dentro y salir corriendo».
Pesado y lento
Pero no todo son ventajas. «Es duro ser el único garbanzo negro en medio de una pradera de nieve. Algunos pasajeros se iban a otros taxis porque pensaban que yo les iba a cobrar más. Sin embargo, a las personas viajadas y, sobre todo, a la juventud les pirra; he llegado a tener broncas porque todos querían montar. También he hecho bastantes bodas», confiesa.
Otras voces desconfían de sus posibilidades: «Es un tractor, al pesar tanto no tiene la alegría de un utilitario». «Sería ir hacia atrás, no lleva ABS, ni tracción trasera». «La gente no está acostumbrada a viajar de espaldas; se marean», se quejan sus detractores.
El primer pedido se realizó ayer mismo y el siguiente se cerrará probablemente esta semana. «Yo confío en el 'London'. Bilbao se ha identificado siempre con la cultura inglesa», declara Oscar, uno de los taxistas interesados en adquirir un 'cab' para Bilbao.