El Banco de Italia decidió anoche no autorizar la oferta pública de compra de acciones lanzada por Unipol sobre la Banca Nazionale del Lavoro (BNL), según anunció en un breve comunicado. Se cierra de esta forma un suspense de seis meses desde que la aseguradora desveló su oferta el pasado mes de julio y neutralizó la OPA precedente presentada por el BBVA.
Se abre de nuevo, por tanto, un escenario favorable a un regreso de la entidad española a la batalla por controlar la BNL, aunque no ha aclarado sus intenciones en los últimos meses y se ha limitado a esperar. En un principio, el objetivo del BBVA era forzar la subida del precio de la oferta para hacer la mayor caja posible y abandonar su aventura italiana, pero ahora puede incluso pensar en volver a proponer una oferta. Las acciones de la BNL cerraron ayer a 2,89 euros, muy por encima de los 2,75 que en su día ofreció Unipol.
Cómo 'desmontará' Unipol su compleja operación de alianzas, que le llevó técnicamente a controlar el 51% de la BNL y que debe reducir al menos al 30%, y qué hará el BBVA al tener otra vez el camino despejado son, desde hoy, las dos nuevas incógnitas del largo serial del banco romano. Medios italianos han asegurado esta semana que ambas entidades han mantenido ya contactos informales para preparar esta transición, aunque dirigentes de Unipol lo han desmentido.
Escasa solidez
La operación de la aseguradora de Bolonia, cuyo tamaño es tres veces menor que el banco que deseaba comprar, despertó estupor porque se presentó como una enrevesada red de cuatro pactos con 15 socios distintos para obtener la mayoría de las acciones y activar una OPA obligatoria. La solidez financiera de la operación y la incierta estabilidad del proyecto de banco y aseguradora resultante son, precisamente, los argumentos en los que se habría apoyado el Banco de Italia para rechazar la oferta, según adelantaban ayer las agencias italianas.
Unipol, en realidad, no compró nada, sino que pactó con bancos extranjeros e italianos y otras sociedades para que lo hicieran. Quedó como primera accionista de la BNL con un 14,9% en el centro de una alianza que poseía el 30,8% de las acciones, aunque con otros tres acuerdos superaba la barrera del 50%. Ahora deberá decidir con esta galaxia de aliados, entre los que destacan el banco japonés Nomura, Credit Suisse First Boston y Deutsche Bank London, cómo deshacer sus compromisos y a quién vender sus paquetes.
Escándalos
La negativa estaba prácticamente cantada desde hace al menos un mes. La cúpula de Unipol y la OPA sobre la BNL engrosaba la lista de operaciones investigadas por la Justicia en los escándalos financieros que sacuden Italia desde el verano. Al igual que la iniciativa paralela de Banca Popolare Italiana (BPI) en Antonveneta para frenar al holandés ABN Amro, en ambos casos se trata de oscuras maniobras contra inversores extranjeros. Las dos han contado con el patrocinio del gobernador del Banco de Italia Antonio Fazio, que dimitió el 19 de diciembre a causa de la polémica.
El ex presidente de Unipol Giovanni Consorte y el ex vicepresidente Ivano Sacchetti, acosados por las pesquisas judiciales y las informaciones de la prensa, también dimitieron el 28 de diciembre. Ambos dirigentes eran el motor del asalto a la BNL. Tras su marcha, la compañía ha asegurado que mantenía el rumbo fijado, pero parecía más de cara a la galería que otra cosa. El lunes, su nuevo presidente, Pierluigi Stefanini, dijo que un rechazo a la OPA «no tendría consecuencias onerosas». Ya estaba pensando en el camino de salida.