Investigadores de la Universidad del País Vasco (UPV) han comprobado el potencial para combatir las células de la leucemia que tiene la vitamina A (retinol), presente en la leche, el hígado, la yema de huevo y la mantequilla, según informó ayer la fundación Elhuyar. La vitamina A se acumula en el hígado, donde se transforma en retinoides, sustancias que participan en tres procesos celulares determinantes: la muerte, la diferenciación y la proliferación.
Los científicos comprobaron que la retinamida tiene un enorme potencial para eliminar las células linfoblásticas sin afectar a los linfocitos sanos ni al resto de células normales. Hace una década, el departamento de Biología Celular e Histiología de la UPV comenzó a investigar cómo se potencia la muerte celular en los retinoides para combatir las células cancerígenas.
Los científicos decidieron investigar con la retinamida por ser un retinoide sintético que el cuerpo no genera. Los retinoides naturales se usan para tratar algunas enfermedades, como las de la piel, pero en dosis adecuadas para no resultar tóxicos. Por eso se crearon los retinoides artificiales.
Los investigadores analizaron el efecto de la retinamida en leucemias como las linfoblásticas, que afectan a los linfoblastos, células precursoras de los linfocitos. Los linfoblastos malignos se acumulan en la médula ósea impidiendo la formación de las células de la sangre. En los análisis se comprobó que el 95% de esos linfoblastos malignos muere tras la aplicación de la retinamida de forma limpia y programada. Carece de efecto sobre las células sanas adyacentes, no produce hinchazón y los efectos secundarios son mínimos.