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Miércoles, 11 de enero de 2006
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VIZCAYA
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La fiesta del cordero
Más de medio millar de musulmanes celebran en Bilbao el día grande de su religión, el Aid Al Adha
CONTENCIÓN. Los fieles rezan en recuerdo de Abraham.
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El pabellón de La Casilla de Bilbao se transformó ayer en una atípica mezquita. Más de medio millar de musulmanes residentes en Euskadi se reunieron allí para celebrar el Aid Al Adha, el día grande de su credo. «Se trata de una celebración religiosa, en la que la familia y los amigos son muy importantes», explicaba Sumaia, una de las encargadas de recibir a los asistentes.

La ceremonia era, además, un guiño a la historia de Abraham, el hombre que estaba dispuesto a sacrificar a su hijo Isaac por petición divina. Sin embargo, Dios se apiadó de él y le ordenó inmolar un cordero. Por eso, el Aid Al Adha es también conocido como la fiesta del cordero.

El rito comenzó sobre las ocho y media de la mañana. Durante cerca de una hora, los asistentes, que fueron llegando de forma ininterrumpida, recitaron unos versículos del Corán que sólo se cantan durante la otra fiesta importante de esta religión, el final del Ramadán, y en los enterramientos.

Pasado este tiempo, el chej Rachid ofició el 'salat' y leyó la 'jutba', un discurso que recordaba a los miles de peregrinos que este año se acercarán a La Meca para cumplir con el 'hach' -la peregrinación- el quinto pilar de la religión musulmana. Entre ellos, Abderramán, el imán de la mezquita de Bilbao, situada en la calle Fika, y cuya mujer, Soad, «recién llegada de Marruecos», tuvo que celebrar «con amigos» este día.

Cuando el chej acabó su discurso, los asistentes se felicitaron. Con tres besos, los mahometanos pusieron punto final a la parte sacra y dieron comienzo a la más hogareña. «No es como el final del Ramadán, que la gente se queda más tiempo. Hoy muchos tienen que volver a sus trabajos y otros se marchan a sus casas o a caseríos para cocinar el cordero», apuntaba Saaber, miembro de Assabil, el centro sociocultural islámico del País Vasco.

Dulces típicos

Y es que el menú del Aid Al Adha se basa en este plato, el cordero. «Y también en dulces, como el mazapán y la 'chebaquilla', hecho con frutos secos», matizaba Zora, una marroquí que vive en San Sebastián. «Hubiera traído, pero con estos dos, no me ha dado tiempo a cocinarlos», se excusaba la mujer mientras señalaba a sus hijos, Ziad, de 3 años, y Naasse, de sólo 8 meses, que reclamaban su atención.

A su lado, Fátima no perdía de vista al pequeño Ayman. «Esto en Marruecos se vive mucho más intensamente. Celebrarlo aquí es como si un grupo de cristianos celebrara la Navidad en el Sáhara», comentaba. Y eso que esta vecina de Llodio era una de las afortunadas. Después de saludar a los amigos podría ira a por su cordero a un baserri. El animal debe ser dividido en tres partes: una para quien lo encarga, otra para los más necesitados y el resto para compartir con familiares y amigos. En casa de Sumaia, en Portugalete, debe ser de gran tamaño. «Nos juntaremos unas veinte personas», aseguraba la mujer, que se convirtió al Islam hace 16 años.



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