Al leer la carta enviada por Aitor Villanueva Guerrero (11-1-06) he sentido un profundo desasosiego. Este señor intenta comparar formas de vida completamente distintas como argumento de la histérica campaña contra el tabaco. Evidentemente la aplicación de la ley es diferente en Euskadi que en Noruega y Suecia, países que conozco y en los que gracias a Dios no resido. La primera evidencia es que en Euskadi existe una hosteleria amplia y de calidad de la cual los ciudadanos hacemos uso y disfrute; en los países indicados, la hosteleria es testimonial, cara y elitista, cuando no inexistente. Si algo hemos sabido los vascos es disfrutar de la vida, sólo es necesario salir a las calles para comprobar la vitalidad y alegría de esta sociedad. Me gustaría pensar que lo que hagamos en el futuro sea decisión nuestra, no copia de modas importadas de sociedades que en nada se parecen a la nuestra y que lo único que nos hacen decir una vez conocidas es el consabido 'como aquí no se vive en ningún sitio'. No nos dejemos encantar por estos repetidos cantos de sirena porque finalmente acabaríamos como los países indicados, enclaustrados en casa delante de televisor como única forma de diversión. Defendamos nuestra forma de vida, que, admitiendo que tiene defectos, es incomparable y parte de nuestra cultura.