Nicolas Cage da vida en 'El hombre del tiempo' a un meteorólogo que vive asediado por los problemas que le provocan su divorcio, las pésimas relaciones con su padre y sus errores en los pronósticos del tiempo. El sobrino de Francis Ford Coppola ha celebrado sus cuarenta años casándose con Alice Kim, una camarera con la que ha tenido un hijo bautizado Kal-el, el auténtico nombre de Supermán.
-¿Por qué decidió protagonizar 'El hombre del tiempo'?
-Cuando me propusieron el papel me estaba divorciando, había un paralelismo entre el personaje y mi propia vida. A veces elijo películas como terapia, que me ayudan a hacer algo positivo con una emoción negativa. Esta película contribuyó a superar mis tristezas.
-¿Fue difícil interpretar un personaje tan débil en su relación paternal?
-La relación con nuestros padres es el principio de todo. Mi padre es un tipo muy inteligente, profesor universitario de literatura. Tal vez siempre he querido ser como él, pero me he sentido intimidado. Reconozco que utilicé mis propios sentimientos hacia mi padre.
-¿Por qué a su personaje le cuesta tanto comunicarse con las mujeres?
-Es la batalla de los sexos, todos tenemos problemas a la hora de entender lo que piensa nuestra pareja. Dave es un hombre demasiado sensible, incluso a los cambios de tiempo.
-Este año estrena seis películas. ¿Era una necesidad trabajar tanto?
-No lo había planeado, pero se dio así. Trato de hacer dos películas al año, trabajar forma parte de mi creencia espiritual. Me gusta pensar que mi tiempo es productivo, así que el trabajo es uno de mis principios.
-Su personaje se siente siempre incómodo dentro de su propia piel. ¿Le ha ocurrido en la vida real?
-Sí. Cuando tengo que pasar cinco horas en una habitación concediendo entrevistas de televisión, sabiendo que cualquier cosa que diga va a ser un documento público de mi vida.
-Parece más relajado ahora que acaba de casarse de nuevo.
-Me siento mucho más contento, más calmado. Estoy satisfecho de haber llegado a donde he llegado. Por alguna razón, no estaba seguro de que fuera a cumplir los cuarenta. Puede sonar extraño, pero me gusta envejecer, me siento cómodo haciéndome mayor. Ahora puedo interpretar personajes más puros y verdaderos.
«Odio los tabloides»
-Tiene fama de excéntrico.
-Excéntrico es una palabra amable cuando se quiere decir loco, ja, ja. Cualquier artista puede ser percibido como un excéntrico en su búsqueda por explorar. No sé si es una decisión consciente o si en realidad he perdido la cabeza.
-Muchos actores se quejan de la fama.
-No merece la pena quejarte de tu realidad cuando tienes la oportunidad de trabajar en lo que te gusta. Reconozco que odio los tabloides, la prensa amarilla, pero supongo que ellos también hacen su trabajo, he aprendido a no tomármelo de forma personal.
-Decidió cambiarse su apellido auténtico, Coppola.
-Por aquel entonces pesaba mucho, quitármelo me dio libertad. En el rodaje de 'El padrino II', en el lago Tahoe, sentía que la gente me miraba y juzgaba porque pensaban que estaba utilizando mi apellido. Hoy puedo decir muy orgulloso que nadie va a ver mis películas porque soy sobrino de Francis Ford Coppola.
-¿Qué le empujó a ser actor?
-Con siete años veía a Charles Bronson y Clint Eastwood en televisión. Desde entonces he estado fascinado con la magia de hacer películas. El cine se convirtió en el mundo que me inspiró y me protegió desde pequeñito.
-¿Le ha sorprendido su éxito?
-No me veo como una persona de éxito, sino como alguien que está tratando de encontrar su lugar.