Es un poeta grande y una buena persona. Gregorio San Juan, que no pudo asistir al acto por hallarse enfermo, fue el protagonista del homenaje que le rindieron ayer sus amigos, que son muchos, en la Sociedad Bilbaína. Durante varios meses un grupo de admiradores de su trabajo han recopilado algunos de sus poemas, escritos entre 1945 y 2005, tanto en castellano como en gallego, y han editado un libro titulado 'Poemas descabalados'. En uno de ellos, quizá el más conocido por todos, ya que se encuentra en el libro 'Las mil mejores poesías en lengua castellana', enumera los oficios en los que trabajan las personas que componen su amado Barakaldo.
En la presentación intervino en primer lugar José Bustamante, viejo amigo del poeta, que dio paso a José Luis Abellán, catedrático emérito de Historia de Filosofía Española en la Universidad de Madrid, y Xesus Alonso Montero, catedrático emérito de Literatura Gallega en la Universidad de Santiago. Alfonso Carlos Saiz Valdivielso y Pablo Setién recitaron algunos de los poemas del autor.
Entre quienes asistieron se encontraban María Fernanda Iglesia, esposa del homenajeado, Rafael Ossa Echaburu, que se ha volcado en el acto, Pedro Santín, Pablo Zapata, que en breve presentará su nuevo libro, 'Pasos perdidos en Granada', María Luisa Bernuy, Antonio Molina Medina, Miguel Alonso, Cruz Muñoz, Agustina García, María Luisa Trigueros, el pintor Mariano Corral Líbano, Marisa Celaá, Begoña Vea, Cristina Fernández, Rafael Castro, Emilio Ríos, José Ramón Blanco, Juan María Gómez de Mariaca, José Fouassier, el poeta Vidal de Nicolás, Paco Doñate, Aurora Bilbao, el abogado Antolino Zorrilla, Pedro Hormaechea, Nieves Lorenzo, María Aguirre, Concha Cruz, el artista Agustín Ibarrola, Mari Luz Bellido, José Ignacio Uruñuela, José María Zabala, Emilio Múgica, Antonio Maizcurrena, Pedro Torre, Soledad Sierra, Adolfo Careaga, Roberto Pérez, Petra Jesús Blanco, el abogado Juan Moreno Lombardero, Javier Oleaga, Fernando Blanco, Fernando Sánchez, José Luis del Olmo, Carlos Ronda, el historiador Rafael González y el poeta Eduardo Apodaca. Fue muy emotivo.