El Correo Digital
Viernes, 13 de enero de 2006
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CULTURA
A PROPÓSITO
Placeres
Hay placeres que son incomparables. Lo son aquellos placeres que no resultan ni pequeños ni grandes, son especiales, sin parangón y son además intransferibles incluso aunque se compartan muy a gusto. Un placer incomparable es un placer sencillo aunque se vista de extravagante. Incomparablemente describe Virginia Wolf algunos de sus momentos de placer que no tenían comparación posible, sin placer rival que los superase. Confiesa la escritora cómo adoraba «beber champán y volverme locamente exaltada. Me gusta viajar en coche hasta Rodmel en el calor de un viernes al atardecer y comer jamón, y estar sentada en mi terraza y fumar un cigarro con un búho o dos».

Champán, jamón y un pitillo. Qué trío. Qué placentera trinidad presidiendo la mesa bajo un porche en una tarde de verano. Y de pronto, esta tríada de componentes placenteros va y se rompe y pasa a ser cosa del siglo pasado cuando gentes como la Wolf podían tener a gala permitirse gozar de ese triple deleite al mismo tiempo. El champán por otra parte, no es placer siempre al alcance. ¿Y fumar? Fumar es ahora menos correcto que cuando no votaban las mujeres. La célebre autora era incorrecta en su época por ser mujer fumadora y lo sería mucho más en la presente.

Lo que no llegaría a imaginar Virginia Wolf es que vendrían estos tiempos en que cuando te sabes las respuestas te cambian las preguntas y, sin embargo, se halla rápida respuesta para las interrogantes más acuciantes si se refieren al consumo. Es el caso de un habitual del estanco que tiene difícil consumir lo que adquiere, un consumidor ansioso. ¿Que está muy duro dar unas caladas? Pues se vuelve el humo líquido. En vez de inhalar y expulsar veneno, a beberlo, a beber cerveza con nicotina. La bebida sustitutiva de la cajetilla contiene 3 miligramos de la denostada droga por cada bote de 25 cl. El fabricante alemán del invento emprende el lanzamiento en Norteamérica donde la prohibición de fumar es omnipresente. Tres latas de esta especie de metadona cervecera saldrán por 9 euros y equivalen a un paquete de tabaco. Hay prohibiciones que abren a placer la espita a nuevos suculentos negocios legales.



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