No puede ser más insustancial la trama argumental de 'Aeon Flux', título de una superproducción norteamericana, basada en la serie de dibujos creada por Peter Chung y emitida por el canal MTV, con la estilizada Charlize Theron haciendo las veces de saltimbanqui superheroína animada. La acción se sitúa en el siglo XXV, cuando un virus ha acabado con la mayor parte de la población mundial. Aeon Flux, ex asesina peligrosísima, se ha reconvertido en vengadora justiciera, al asumir el papel de protectora de la escasa comunidad humana que aún queda en la Tierra.
Rocambolesca trama argumental, que propica la inevitable retahíla de saltos, persecuciones y acrobacias diversas, potenciadas por unos efectos especiales que no son nada del otro jueves. Por su parte, la inexperta directora Karyn Kusama concede más importancia a las secuencias de acción que a la trágica historia que ha convertido nuestro planeta en un mundo regido por mentes totalitarias. En esas escenas de enfrentamientos, contorsiones y luchas prevalece, como en casi toda la película, un empleo desmedido de planos cortos, construyendo secuencias de barroca confusión, en las que incluso aparece una suerte de imposible oráculo, encarnado por Frances McDormand, aureolada por una peluca pelirroja asaz ridícula.
La música, machacona y constante, sigue la línea chirriante adoptada por su máxima responsable, en un filme artificioso, en el que no hay ni la más lejana huella de un solo instante de verdad cinematográfica.