Noche terapéutica en el Fernando Buesa Arena. Abandonada la bruma menorquina, el TAU Cerámica sacudió sin piedad al adversario europeo más débil que ha pasado por Vitoria en los últimos meses. La remozada careta que presentó el Union Olimpia resultó una ilusión. No aguantó ni cuatro minutos a los chicos de Velimir Perasovic. A partir de entonces no existió sospecha alguna respecto a la resolución del duelo. Ni cuando, mediado el tercer cuarto, el baloncesto local comenzó a dibujar una progresiva y entendible línea descendente.
El Baskonia -que alojó a Hansen en la recámara debido a su maltrecha espalda- grabó con fuerza en su culata la séptima muesca continental. Transmutado en una gigantesca ola que creció hasta el descanso. Y, ya con todo decidido, se dejó llevar. La verdad que no hizo falta más. Tanta serenidad permitió que, aparte de resistir en lo más alto del Grupo A, Perasovic alargara los turnos laborales de sus pupilos menos utilizados.
La emoción o la intriga brillaron por su ausencia anoche. Un factor que, después de los últimos capítulos, se agradeció. Esa seguridad por el signo definitivo del pulso se debió al aseado trabajo defensivo de la formación local, a su claridad de ideas adelante y a la calamitosa primera mitad hilvanada por el club más señero de Eslovenia.
Porque el Olimpia, el mismo que antaño ganó respeto por su labor con la cantera y que arrebató al baskonismo la Copa de Europa en Lausanne'95, experimenta en la actualidad un calvario. Es una sombra de lo que fue. Un conjunto que apunta al desguace.
A todo trapo
El fantasma verde deambuló por la cancha durante veinte minutos. Desorientado, fue un muñeco en las manos azulgranas. Desde las posesiones iniciales quedó claro por dónde se movería la cita.
Los locales arrancaron a todo trapo. Un 8-1 de salida -con Erdogan y Splitter como solistas- aclaró conceptos. Aunque un irritado Sagadin llamó a capítulo a los suyos de inmediato, le sirvió de poco.
Ordenó una zona 2-3, creyendo que el ingreso de Erdogan en el banco apagaría a su oponente. Error. El Baskonia siguió a lo suyo. Construyendo desde la defensa, desarmó este recurso con facilidad. Gracias a las recuperaciones, armó centelleantes contraataques. Armado de paciencia en el 'cinco contra cinco', halló sin demasiadas complicaciones la posición ideal para martillear al ofuscado Union con triples. Festival.
El TAU era un fibroso velocista. Con los ojos fijos en el horizonte. Potente y concienciado. Y ante el benigno panorama, Perasovic empezó a repartir minutos. Con el paso del tiempo incluso hubo para los últimos de la fila. Tanto avanzó que su azorado rival se perdió en la lejanía (36-16, minuto 19).
La abrumadora superioridad vitoriana eliminó cualquier atisbo de respuesta. Un aspecto revelador, el Olimpia exhibía un sonrojante -1 de valoración (suma de puntos, rebotes, asistencias) al intermedio. Habría que bucear en los anales del baloncesto profesional para hallar un registro tan bajo.
Remolón
En el regreso a la cancha, el Baskonia se mostró más remolón. Olvidó tan apabullante monólogo en el vestuario. Ni aún así acertó el plantel esloveno a aplicar algo de pimienta. Porque los triples de Szewczyk, un 'cuatro' con alma de alero que hace unos años estuvo a prueba en Vitoria, supieron a anécdota en cuanto el TAU pisó un pelín el acelerador. Una dosis de Splitter, erigido en un muro insuperable, más la elegancia de Jacobsen, o la calidad en el 'uno contra uno' de Ukic tuvieron el suficiente efecto disuasorio.
Trató entonces el equipo de ralentizar la huida al párking del respetable. Mirando a un Drobnjak que le echó más ganas. O buscando sin disimulo a Grimau y García, que disfrutaron de sus primeros minutos en la 'era Perasovic'. Bajo esa reconfortante placidez, el festival bajó el telón. Y la 'séptima' deja al Baskonia a un triunfo de asegurar su pase matemático al Top 16. Donde a buen seguro le aguardarán batallas mucho más enconadas. 5. Prigioni. Óptima disposición en la presión al base rival. ¿Ocho asistencias en dieciséis minutos!
11. Erdogan. Buen arranque cortado por su prematura segunda falta. Peor luego.
23. Jacobsen. Línea constante a lo largo de todo el partido. Gran finalizador de contraataques.
4. Scola. En segundo plano, se le echó en falta algo más de intensidad defensiva en el tercer cuarto con Szewczyk.
21. Splitter. Firme atrás, impuso su ley bajo los aros. Notable alto.
9. Vidal. Trabajo oscuro.
10. Ukic. Enorme clase en el 'uno contra uno', aliñada por sus seis asistencias.
14. Drobnjak. El público le ha cogido cariño, sólo resta que él corresponda. Ayer dio un tímido paso adelante.
18. David. Sin problemas el tiempo que jugó.
15. Grimau. Un triple en su vuelta a las canchas.
16. García. Debutó.