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Viernes, 13 de enero de 2006
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DEPORTES
ATHLETIC
Sonrojante adiós a la Copa
Un Athletic sin garra se entrega sin asustar siquiera al Madrid, que le goleó sin apretar el acelerador Clemente castiga a Aranzubia por el fallo ante el Deportivo y concede la titularidad a Lafuente
PELIGRO. El inglés David Beckham lanza un balón de falta directa entre los jugadores de la barrera rojiblanca colocada por Iñaki Lafuente, que ayer jugó desde el inicio. / FOTOS: FERNANDO GÓMEZ
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LA FICHA
4-0 Alineaciones

Real Madrid: Diego López; Salgado (Cicinho, m. 48), Raúl Bravo, Sergio Ramos, Mejía; Gravesen, Guti (Zidane, m. 69), Beckham, Robinho; Baptista y Soldado.

Los goles

1-0: M. 29. Robinho supera por bajo a Lafuente.

2-0: M. 64. Sergio Ramos anota desde la línea de gol.

3-0: M. 87. Soldado conecta un cabezazo que entra por la escuadra.

4-0: M. 92. Beckham centra y Robinho marca a placer.

Árbitro

David Fernández Borbalán. Mostró tarjeta amarrilla a Dañobeitia (m. 20), a Aduriz (m. 46), a Gravesen (M. 48), Lacruz y Cicinho.

Incidencias

Media entrada en el Santiago Bernabéu.

Estadística

Real Madrid Athletic

TIROS A PUERTA8/170/9

CORNERS52

BALONES PERDIDOS7887

FUERAS DE JUEGO51

FALTAS COMETIDAS1915

TARJETAS AMARILLAS23

POSESIÓN6238
El Athletic dio lástima anoche en el Bernabéu, en donde ni asustó al Real Madrid, que recaudó una goleada comodísima en un partido tan pobre de los rojiblancos que la única justificación que vale es que se reservan para salir del agujero en la Liga. Los de Clemente nunca dieron la impresión de contar con opciones de dar la vuelta a la eliminatoria, al punto de que no llegaron a crear ni una sola ocasión de envergadura. De hecho, se llevaron la goleada de la peor manera que puede llegar, sin que el rival se viera obligado a apretar siquiera el acelerador.

En cuanto encajó el 1-0 y se quedó sin la táctica de esperar que el Madrid se viniera abajo, los rojiblancos se borraron definitivamente del partido. Hasta entonces habían confiado en el milagro. Y luego se limitaron a ofrecer un partido comodísimo para el rival, sin oponer la más mínima resistencia. Fue sonrojante. Su única opción, robar balones para salir rápido, no se vio en toda la noche en un equipo que fue de todo menos agresivo.

La Copa, que lo ha sido todo para este club a lo largo de su centenaria historia, se le fue entre las manos sin que los jugadores parecieran darle la menor importancia, como si a nadie interesara en estos tiempos de hundimiento en la Liga, como si fuera lo mejor que puede pasar.

A la media hora, el Athletic ya se encontraba por detrás en el marcador, con lo cual el desafío que suponía eliminar al Madrid se hacía prácticamente inaccesible. No tanto por la desventaja en la eliminatoria, sino por la realidad de que jugando como lo hicieron es imposible meter dos goles.

El Athletic se rindió enseguida. En cuanto el Madrid aportó un poco de intensidad y velocidad a su juego, se vino abajo su leve resistencia. Los blancos salieron con cautela, dispuestos a jugar al paso. Metieron una marcha más a su juego y el Athletic fue incapaz de seguir el ritmo infernal que aplicaron los blancos durante apenas tres minutos, los que le valieron para encarrilar el encuentro. Todo comenzó en el 28, con un derechazo lejano de Baptista al que Lafuente respondió con una buena mano. Poco después, Soldado remató alto de cabeza un centro de Salgado. Y en el minuto 30 Guti y Robinho, como en la ida, volvieron a causar estragos en la retaguardia rojiblanca. Pared con tanto del brasileño sin que ninguno de los rojiblancos pudiera convertirse en un obstáculo para evitar que entraran con facilidad por el mismo centro de la defensa.

Sin garra ni mordiente

El Athletic decepcionó profundamente. No tanto por el resultado sino porque su actitud sin garra ni mordiente le dejaba tantas posibilidades de clasificarse como de que le toque el gordo de la lotería. Saltó a la vista de todo el mundo que la única táctica con la que salió el equipo fue esperar a que el Madrid se viniera abajo.

Si el partido de Zaragoza se saldó con la desaparición de Casas del equipo, el del Deportivo de la pasada jornada deja a Aranzubia como víctima. Clemente dijo al poco de llegar que si el mejor de sus porteros juega en Liga, también lo hace en la Copa. Ahora, por tanto, se abre la incógnita del significado de la aparición anoche de Lafuente como titular. O una de dos, o es el mejor ahora mismo o Clemente entregaba la Copa y quería dar una oportunidad a Lafuente. La duda se resolverá el domingo en Barcelona, aunque el técnico insinuó que el de Retuerto ocupará la portería en el Nou Camp.

El Real Madrid ha ganado tantos partidos en Liga en su campo, cuatro, como los que ha perdido. Cada vez más distanciado del Barcelona en la Liga, el equipo blanco debía desde hace mucho tiempo un buen partido a su hinchada. Así se explica que en la segunda parte incluso el estadio se pusiera de forma atronadora a animar a su equipo.

En ese periodo, el Madrid se fue arriba, con Soldado abriendo muchos espacios a sus compañeros. Clemente dio entrada a Llorente por Tiko, para jugar así por primera vez con dos arriba, con el riojano y Aduriz. Pero fue un brindis al sol sin ninguna repercusión sobre el partido. Porque al poco llegó otro tanto a los que se han habituado los rojiblancos esta campaña, uno de esos que resultan un tanto grotescos. Beckham lanzó una falta y el buen despeje de Lafuente pegó en el pecho de Sergio Ramos, que entraba como un tren de mercancías. Llegaron otros dos goles, la puntilla definitiva para un equipo que sale muy tocado del Bernabéu. Si el Madrid no necesitó siquiera pisar el acelerador más que durante unos pocos para golearle, ¿qué le espera el domingo en el campo del temido y voraz Barcelona?



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