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Viernes, 13 de enero de 2006
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ECONOMÍA
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España pierde terreno en innovación y se sitúa en el furgón de cola de la UE
Las inversiones de las empresas en I+D+i sólo alcanzan el 45% de la media de los socios comunitarios
España pierde terreno en el campo de la innovación. De hecho, es uno de los cuatro países de la UE que retrocedió en ese terreno el pasado año -los otros son Estonia, Polonia y Eslovaquia, recién ingresados en la Unión-, una tendencia que, si no se corrige, pondrá en peligro el crecimiento de su economía a largo plazo. Así lo advierte un informe difundido ayer por la Comisión Europea, que evidencia que, en investigación y desarrollo (I+D), los Veinticinco se encuentran muy lejos de los niveles de Estados Unidos o Japón. Y, dentro de ellos, España figura en el furgón de cola.

Países como Alemania, Suecia, Finlandia, Suiza o Dinamarca van claramente por delante de los demás en esa materia, clave para disponer de unos sectores productivos eficaces y despejar el camino hacia la prosperidad en el futuro. Otros -Francia, el Reino Unido e Italia, por ejemplo- mantienen el tipo. Algunos, como Portugal y una buena parte de los nuevos socios de la UE, se encuentran en fase de recuperación. España, por contra, va marcha atrás, según el estudio, que le describe un panorama descorazonador.

Los datos de España son «pobres» y «preocupantes», advirtió el director de Innovación de la Comisión Europea, David White. «Su caso es interesante porque registra buenos resultados económicos, y lo ha hecho durante bastantes años, lo que sugiere que está absorbiendo todos los recursos disponibles» sin invertir lo necesario en I+D. Si no realiza un serio esfuerzo que le permita mejorar su situación en ese terreno, tendrá problemas a largo plazo, explicó. «Se pueden tener buenos resultados económicos a corto plazo si existen reservas de mano de obra o se recurre a ideas de los vecinos; pero llega un momento en el que agotan los recursos propios y sin innovación no se podrá conseguir un crecimiento rápido», remachó.

El informe analiza cuatro áreas: motores de innovación, creación de conocimientos, innovación y espíritu de empresa y aplicaciones y propiedad intelectual. En el índice resultante de combinar las clasificaciones correspondientes a esas categorías, España se sitúa en el puesto número 16 de la Unión.

Menos de la mitad

Donde peor parada sale es en innovación y empresa. La que se pretende décima potencia industrial del planeta y candidata al G-8 registra una alergia empresarial a la inversión en I+D que le sitúa al país en el puesto número 22 de los 25 socios comunitarios. Y es que las inversiones que la empresa española destina a investigación y desarrollo se encuentran en torno al 45% de la media comunitaria. La situación de las patentes es aún peor, ya que sólo alcanzan el 20% de la media comunitaria. Es como si lo del 'que inventen ellos' se hubiera instalado tan profundamente en las mentalidades empresariales españolas que es imposible cambiar las costumbres.

España, según los datos hechos públicos ayer, puntúa razonablemente bien en creación de conocimiento. En esa variable se sitúa en el puesto número 14 de los 25.El resultado parece deberse a una buena conjunción de fondos públicos y privados destinados a investigación. De hecho, el porcentaje de empresas que reciben ayudas para hacerlo y el apoyo del mundo empresarial a la investigación en la Universidad se encuentran por encima de la media de la UE.

La actividad en la mayoría de las áreas relacionadas con la innovación son similares a las del resto de la Unión o están ligeramente por encima de ella. Eso no ocurre en campos como el de las tecnologías de la comunicación y de la información (TIC's) y en educación de la juventud, en la que se detectan las deficiencias de inversión más acusadas. A modo de ejemplo, en la primera de esas áreas la inversión representa sólo el 17% de la media comunitaria. De ahí que el panorama que se abre para los próximos años en España en I+D+I, no es particularmente alentador.

El informe de la Comisión Europea concluye que España cuenta con «los fundamentos necesarios para acrecentar tanto la difusión de la innovación como la creatividad». A ello, añade que el principal reto para difundir la innovación radica en «mejorar los pobres resultados registrados en formación permanente, en acrecentar el porcentaje de 'pymes' que colaboran en este ámbito y en aumentar el gasto total dedicado a innovación».



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