El Correo Digital
Viernes, 13 de enero de 2006
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OPINIÓN
EDITORIAL
Guantánamo
La decisión del Pentágono de iniciar de nuevo los juicios militares a los detenidos de Guantánamo ha reavivado, coincidiendo en el tiempo con el cuarto aniversario de la creación del centro, el enconado debate jurídico que en Estados Unidos y fuera de allí provoca este campo de internamiento para supuestos terroristas. Su existencia debe entenderse, que no justificarse, en el contexto de la conmoción que los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 supusieron para la sociedad norteamericana. De la reacción de Washington ante aquel brutal ataque nació esta improvisada prisión en la que se retuvo inicialmente a los talibanes capturados en Afganistán a finales de ese mismo año, pero que después ha ido llenándose -hasta alcanzar los 500 detenidos- con los voluntarios extranjeros y activistas capturados en otros lugares. Y es que la Casa Blanca decidió entonces que, al no pertenecer a un ejército convencional de un país reconocido, éstos no podían ser tratados sino como 'combatientes enemigos'; una vaga e inquietante definición que ya incluso en aquellas fechas causó no poca inquietud entre los más ortodoxos juristas. Reanudar los juicios ante tribunales militares, sin esperar el pronunciamiento del Tribunal Supremo sobre la validez de los recursos presentados ante la Justicia civil, previsto para primavera, es un craso error de la Administración Bush en el terreno jurídico.

El respeto por las libertades fundamentales en que se basa un Estado de Derecho ya hace inviable y reprobable Guantánamo, pero además es claramente ineficaz en la guerra contra el terrorismo. Por el momento, los primeros acusados han rehusado reconocer toda legitimidad al Tribunal que les juzga y muchos de ellos están deseando 'contar' con detalle cómo -supuestamente- fueron 'ablandados' en países aliados de Estados Unidos. Washington haría bien en reflexionar sobre los resultados tangibles que este centro y sus métodos le han revertido realmente y compararlos con la munición ideológica que brinda a los terroristas y a sus futuros 'combatientes'.



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