El pasado año se quemaron en Francia 45.588 vehículos, de los cuales 10.694 ardieron durante el fatídico mes de noviembre, cuando estalló la crisis en las zonas más deprimidas de toda Francia. A pesar de ello, en 2005, la delincuencia se redujo globalmente un 1,3% con respecto al pasado anterior. Un descenso tres veces menor que los registrados en 2003 y 2004, cercanos al 4%, principalmente debido a la revuelta de los suburbios del mes de noviembre.
En 2005, fueron más de 100.000 los actos de violencia urbana constatados en todo el país, entre estos incendios, destrozos de mobiliario o ataques contra edificios públicos. Durante la crisis del mes de noviembre, se registraron 28.000 actos de violencia urbana. Una cifra muy alta, pero que no explica por sí sola el aumento de la violencia en 2005.
«No existe ningún otro ejemplo en el extranjero» de quema masiva de vehículos por la calle, opinaba en 'Le Parisien' Alain Bauer, presidente del Observatorio Nacional de la Delincuencia. En los últimos años, el número de vehículos incendiados no ha bajado de 30.000.
El segundo punto negro del balance sobre la delincuencia en 2005 es el espectacular aumento de las agresiones físicas, que se ha incrementado un 5% en relación con 2004, según datos que avanza la prensa francesa. En particular, crece el número de actos violentos sin intención de robo, es decir, agresiones gratuitas..
También fueron detenidos 5.500 sospechosos, en su mayoría jóvenes, por participar en los altercados con la Policía o contribuir al vandalismo desatado en los barrios más degradados del país. Más de 800 han sido encarcelados.