El Servicio Federal de Inteligencia alemán reconoció ayer haber enviado agentes a Irak en 2003, aunque negó que ayudara a EE UU a identificar objetivos para su posterior bombardeo, según informó el portavoz del Gobierno, Philip Lechtape, que tachó de «erróneas y desproporcionadas» las informaciones difundidas por una televisión y el diario 'Sueddeutsche Zeitung'.
Lechtape explicó que la Inteligencia alemana desplazó a dos agentes a territorio iraquí antes y durante la guerra con el objetivo de que recopilasen información para el Ejecutivo del ex canciller, Gerhard Schröder. No obstante, puntualizó que «no facilitaron documentación, objetivos o coordenadas algunas a ninguna de las partes implicadas en la guerra».
Los dos medios citados publicaron el testimonio de un antiguo empleado del Departamento de Defensa, quién prefirió mantenerse en el anonimato, asegurando que la pareja de agentes en cuestión proporcionó «apoyo directo» a Estados Unidos.
Mientras, el ex viceprimer ministro iraquí Tarek Aziz «se muere» en la celda en la que le mantiene preso el Ejército estadounidense y no vivirá más de un mes, según su abogado. «No creo que viva mucho más debido al deterioro causado por un infarto y los problemas que padece de corazón», dijo Badei Aref Izat, en unas declaraciones que publicaba ayer el prestigioso diario árabe internacional 'Al Hayat'.
El abogado visitó recientemente a su defendido en el centro de detención que los militares norteamericanos gestionan junto al antiguo aeropuerto de Bagdad. «Los estadounidenses tienen a Aziz preso en una celda de sólo dos metros de largo y uno de ancho, vigilada por perros», denunció Izat. Aziz, uno de los colaboradores más cercanos de Sadam, se entregó voluntariamente a las fuerzas de ocupación.