El portavoz de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi, confirmó ayer la disposición de su formación a celebrar su asamblea general prevista para el próximo día 21 en el BEC de Barakaldo, a pesar de las diligencias abiertas por el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande Marlaska que podrían impedir su realización. «No contemplamos un escenario de prohibición». «Tenemos la firme voluntad de llevar a cabo el acto», subrayó Otegi.
El dirigente de la izquierda abertzale compareció en Pamplona junto al también miembro de la mesa nacional Pernando Barrena para realizar un balance político general del pasado año. Tras una extensa exposición, y a preguntas de los periodistas, lo que cobró protagonismo, sin embargo, fue su próximo congreso. En este punto, Otegi reflexionó sobre los «emplazamientos que nos hacen para apostar por las vías políticas y democráticas; y cuando queremos hacerlo, nos ponen trabas».
A su juicio, el riesgo «para unos sectores del Estado» es que el acto del BEC «abre posibilidades ciertas para construir un proceso de paz, que parece que algunos no quieren». «Tienen miedo a un cambio de escenario, pánico a la libertad», añadió. En este sentido, anunció que el cónclave será «reflejo de las vías democráticas a las que constantemente apelan algunos».
En relación a los contenidos de la reunión, adelantó que «se reafirmará la propuesta de Anoeta», antes de dudar sobre la postura del Gobierno central respecto a la posibilidad de ilegalizar la asamblea. «Ya veremos si cede o no a las presiones que se están articulando», apuntó.
Arnaldo Otegi alertó de las intenciones «de la derecha tradicional, la que sostuvo al franquismo, que pretende ahora de nuevo adquirir ventaja, tal y como ocurrió durante la primera transición». «Las declaraciones del teniente general Mena, las actitudes de la Iglesia Apostólica Romana, no son más que los intentos de la derecha franquista por tratar de sabotear cualquier tipo de atisbo de proceso de solución política y democrática en Euskal Herria y en el Estado español», sostuvo.
Paciencia o falta de coraje
También advirtió de que en el caso de ponerse en marcha el proceso de paz, «las provocaciones van a ser mayores». En este contexto, mostró su preocupación por «si existe realmente izquierda en el Estado español o no». «De ser así -continuó-, o tiene infinita paciencia o le falta coraje democrático para hacer frente a intereses fascistas».
Durante su intervención, explicó que el congreso es la culminación de una oferta política renovada planteada «en medio de la tendencia de crisis de los modelos territoriales de los estados español y francés». Esta propuesta se compone de dos partes, la prioritaria, presentada en Anoeta, es la metodología de solución al «conflicto político, hoy aceptada por la gran mayoría». La segunda, es su proyecto político de construcción nacional desde la izquierda, contenida en la ponencia 'Bide Eginez', y cuyas conclusiones se presentarán en el BEC.
Su lectura de 2005 incluyó los riesgos existentes que tendrá que sortear un eventual proceso de paz. En este sentido, destacó que «el respeto entre las partes es fundamental en cualquier conflicto para que haya diálogo, y no estamos siendo respetados». A pesar de esta situación, «los obstáculos no alterarán nuestra apuesta política de construir un proceso por encima de todas las dificultades, porque es lo que quiere el país», precisó.