En una revelación sin precedentes, el obispo auxiliar de Detroit se ha declarado ayer víctima de abusos sexuales perpetrados por un sacerdote cuando estudiaba en un colegio para niños católicos. Thomas Gumbleton, de 75 años, además de admitir estos abusos perpetrados hace sesenta años también ha roto con el liderazgo de la Iglesia estadounidense al declararse partidario de legislaciones que permitan investigar, denunciar y castigar este tipo de abusos pese al tiempo transcurrido.
Gumbleton apoyó el pionero ejemplo legislativo de California, que en 2002 decidió abrir una ventana judicial de un año para denunciar abusos sexuales a menores, sin importar cuándo fueron perpetrados. En la mayoría de las jurisdicciones estatales, este tipo de delitos deben ser denunciados en un plazo que oscila entre los dos y cinco años.
El obispo auxiliar de Detroit ha declarado al 'Washington Post' que, aunque no quiere exagerar su caso personal, su traumática experienciale permite entender porqué las víctimas de estos delitos no los denuncian antes de que prescriban. «Se sienten intimidados, avergonzados e intentan enterrar lo ocurrido. Yo lo entiendo. Nunca se lo dije a mis padres. Nunca se lo he contado a nadie».