La Policía Municipal de Bilbao ha reforzado su Unidad de Drogas con más agentes para luchar contra el tráfico de drogas en los colegios, según informan fuentes solventes. Si el Ministerio de Interior ha elegido como estrategia la presencia física de 3.000 policías en los alrededores de los centros educativos para erradicar este fenómeno, la guardia urbana investigará el 'trapicheo' y consumo entre escolares de una manera más discreta.
Desde el pasado mes de noviembre, dos agentes especiales se han entrevistado con directores de varios centros educativos de la capital vizcaína para conocer cuál es «su problemática real», indican las mismas fuentes. Se trata de establecer un 'mapa del menudeo' en el interior de las escuelas y también en sus alrededores, especialmente en bares. Hasta la fecha los contactos con una ikastola y un instituto no han dejado traslucir una situación alarmante, sino más bien al contrario.
Cuando se descubra un movimiento de drogas en las aulas o fuera de ellas, la Policía local entrará en acción mediante agentes uniformados y de paisano y detendrá a los responsables del tráfico de sustancias ilegales. Si se descubren otro tipo de conductas peligrosas como peleas o uso de armas, intervendrán otras unidades especiales. «Los policías actuamos 'in extremis', cuando ya se ha dado el delito, cuando ha fallado todo lo demás, pero la ayuda a padres e hijos en la búsqueda de salidas escapa del tratamiento policial», advierte un mando.
El consumo también puede ser castigado con una sanción administrativa. Además, cuando la Policía Municipal sorprende a un menor consumiendo drogas, envía una carta a los padres para ponerles sobreaviso e informarles de los recursos municipales a los que pueden acudir.
Cámaras en un colegio
La Unidad de Drogas ha desarrollado ya esta semana la primera operación dentro de esta campaña antidroga en las aulas. Dos personas fueron detenidas el miércoles por vender 'costo' a menores en un bar situado junto a un colegio público en el barrio de Santutxu.
Con anterioridad, la guardia urbana ya había actuado en entornos escolares de Otxarkoaga, Indautxu o Deusto-San Ignacio, entre otros. El pasado mes de octubre 'reventaron' un bar de San Ignacio que surtía de hachís a alumnos de los institutos de la zona y a universitarios del campus de Sarriko. La investigación desveló que cada día acudían al local unos 150 jóvenes en busca de droga. A partir de ahora, esta información estadística servirá también a otras áreas del Ayuntamiento de cara a trabajar en la prevención.
Además, agentes antidroga han establecido dispositivos de vigilancia en torno a un instituto del centro de Bilbao, en cuyo patio sospechaban que se traficaba y consumía. Un colegio, también céntrico, instaló cámaras de vídeovigilancia en su interior para descubrir este tipo de conductas entre sus alumnos.
Por la información que han ido recabando los especialistas policiales, el hachís, sobre todo, y drogas de diseño como la ketamina y las pastillas, o el 'speed', son las sustancias más consumidas entre los menores bilbaínos. El bajo precio se impone como principal razón de su éxito. «Una barrita de 'costo' les puede costar entre 10 y 15 euros y con ella pueden hacer cinco o seis 'porros'».