Leo con sorpresa que expertos del Departamento de Educación del Gobierno vasco decidieron no aceptar 800.000 euros del Ministerio para mejorar la dotación de las bibliotecas escolares de los centros públicos. Aceptar la subvención comprometía a los responsables educativos del Ejecutivo autonómica a invertir la misma cantidad en los tres años siguientes. Según un portavoz de la Consejería, se rechazó la subvención porque las bibliotecas de las más de 600 escuelas e institutos públicos «están bien dotadas». Echemos mano de la calculadora. De aceptar la subvención, en tres años habría que gastar 1.600.000 euros en libros, unos 534.000 euros por año. Si ponemos un precio medio de 12 euros por libro, esto da para 44.500 libros, que, repartidos entre 600 centros, tocan a unos 75 libros por centro y año. En mi opinión, por muy bien dotada que esté una biblioteca, aumentar sus fondos con 75 libros al año (pagados a escote) no es mucho, pero menos da una piedra. Da la impresión de que de lo que no debemos de andar muy bien dotados es de expertos en educación. Parafraseando a Óscar Terol, 'a mí ni me va ni me viene pero, por comentar, que no quede'.