Según explica el narrador, el cabo Swofford, autor de la novela adaptada, a los marines norteamericanos se les llama 'cabeza bote' en referencia a que un bote es un recipiente vacío, al igual que la cabeza del soldado de élite por excelencia, entrenado y programado para entrar en combate al grito de 'hoo-ah!' y sometido a la más estricta e irracional disciplina.
Mendes, cuya incisiva visión de ciertas realidades quedó patente en 'American Beauty', toma la primera guerra del Golfo para hacer una incursión en los comportamientos de los soldados, analizando sus ansias y desengaños, sus renuncias y traiciones en el marco de un estado claramente bélico, pero sin enemigo visible. Resulta interesante el análisis de la mentalidad guerrera cuando se ve frustrada por la inactividad, la imposibilidad de cobrarse la cabeza del enemigo. Pero aún más horrible resulta comprobar la excitación de los soldados viendo un ataque de 'Apocalypse Now' como precalentamiento de lo que esperan protagonizar al entrar en acción.
Esta descripción, no de los horrores de la guerra sino de la carcoma del aburrimiento y de los efectos de la decepción en la reincorporación a la vida civil, queda retratada por Mendes de forma seria, convincente y turbadora, mediante una fotografía asfixiante, una ambientación adusta y surrealista y unas interpretaciones impecables. No es fácil mantener el ritmo en una película supuestamente de acción que lo que cuenta es, precisamente, la falta de acción, por lo que hay ciertos desfallecimientos.