El Lagun Aro lleva una semana viviendo en una burbuja, a resguardo del tsunami creado por la inminente presencia rojilla en el Bizkaia Arena. Las mentes de su cuerpo técnico y entrenadores está centrada en lo mucho que se juega el equipo hoy (19 horas, Punto Radio) en Valladolid, en la segunda etapa de un mes de enero que podría encumbrar a los de La Casilla. Están en una especie de rampa de lanzamiento, decididos a dejar lastre para avanzar hacia una cómoda posición clasificatoria, al amparo de aguas templadas y calmadas. Arropados por un buen número de aficionados que han previsto el viaje, son los componentes del conjunto vizcaíno un grupo en el que rezuma el optimismo.
Mucha culpa la tiene su contundente victoria frente al Ricoh Manresa, que contrasta con la derrota como local en la anterior jornada del Fórum ante el Pamesa Valencia. Dos resultados antagónicos que permiten a los esta tarde visitantes partir con la ventaja de la tranquilidad que supone que un teórico pinchazo no les afecte en su caminar. Además, se le están dando bien a los entrenados por Vidorreta los rivales de 'su' Liga, ya que ha facturado sus triunfos a cinco de ellos (Caja San Fernando, Menorca, Etosa Alicante, Leche Río y Ricoh Manresa). A eso se le llama llenar las alforjas para lo que pudiera deparar un destino caprichoso con un final de campeonato agónico.
Lástima que las previsiones no se hayan plasmado y haya que esperar, salvo sorpresa, al retorno de Pedja Savovic. Fue el serbio el ejecutor del Fórum un año atrás y se le esperaba para este duelo -aunque con la evidente falta de ritmo-, hasta que una sobrecarga parece haberle descartado por completo. Otra diferencia respecto al precedente pucelano radica en un puesto ahora mejor cubierto, el que será encomendado a Panko y Majstorovic para frenar a un alero atípico de 207 centímetros de altura, como es el entonado Nicola Radulovic. De hecho, el juego pucelano gira en torno al tridente Corrales-Radulovic-Hopkins, sin olvidar a jugadores como Devin Davis, San Emeterio, el tirador Joao Santos o el debutante Paccelis Morlende.
Ganar en Valladolid teletransportaría hoy al Lagun Aro a otra categoría. Abandonaría la clase turista para progresar hacia asientos más amplios dotados de un mejor servicio. Lo que dicta la clasificación es un componente más del juego. Afecta al respeto rival, al arbitral, al modo en que escrutan los adversarios. Sería una muesca más hacia la permanencia holgada, una meta aún muy lejana en una Liga alocada. Pero igual de vital, más si cabe, resulta la jornada para el Fórum, un equipo vilipendiado semanas atrás por su propio entrenador, Paco García, acusador de sus hombres a quienes tildó de no controlar sus esfínteres. Ahora le han cogido mejor la onda al campeonato y se han apartado, al menos, de los puestos de descenso. El ex verdugo rojillo en la final de la Copa del Príncipe en la Leb -cuando dirigía al Tenerife-, fue ayer elocuente al manifestar lo que ha pedido a sus jugadores. «Hay que partirse el alma para ganar». Entre sus convocados siguen como bajas Gomis y Rentzias.
Examen interior
Para los vallisoletanos, los temores que infunden los rojillos son varios, aunque se concentran en el gran estado de Fred Weis. Con Hopkins, Davis y Rejón en la pintura, la cita constituirá un buen examen para el cada vez más determinante juego interior de los de La Casilla, en el que Scott va a más, Banic manifiesta su deseo de cuidarse, trabajar y mejorar y Majstorovic puede echar un cable por su polivalencia.