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Sábado, 14 de enero de 2006
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ECONOMÍA
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Berlusconi dice que Generali sufrió presiones para vender su parte de la BNL
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El complejo culebrón de la batalla por el control de la Banca Nazionale del Lavoro (BNL) se vio ayer animado con un esperpéntico capítulo protagonizado por Silvio Berlusconi, que ha irrumpido en la investigación judicial. El primer ministro italiano acusó al principal partido de la oposición, Demócratas de Izquierda (DS), de presionar a Generali para que vendiera su cuota del banco romano a Unipol. La aseguradora le desmintió de forma rotunda.

Esta historia, que no se entiende sin saber que dentro de tres meses se celebran elecciones generales, arrancó el pasado miércoles. En un debate televisivo, Berlusconi denunció la presunta implicación del DS en la operación de Unipol para hacerse con la BNL.

Reunión

La oposición le invitó a acudir a los tribunales y, tras hacerlo, 'il Cavaliere' reveló ayer su 'explosiva' declaración: cuatro dirigentes de esta formación habrían comido un día con el presidente de Generali. «Desde luego no fueron a preguntarle si estaba bien», insinuó.

El estupor aumentó cuando añadió que la información era de tercera mano. Se la habría dado un ex-socio de negocios, el productor de cine tunecino Tarak Ben Ammar, que a su vez había hablado con el presidente de Generali. En cualquier caso, después de organizar una gran bronca política y encajar el desmentido de la aseguradora, Berlusconi admitió que los hechos «son irrelevantes penalmente, pero políticamente muy graves». Parece claro que simplemente ha tratado de abrir la herida abierta en el DS desde que salieron a la luz presuntas irregularidades de la operación de Unipol para evitar que el BBVA se hiciera con la BNL.

Al margen de la pantomima, puede haber verdaderas novedades en la investigación judicial, porque la Fiscalía se dispone a abrir un nuevo filón de pesquisas por el retraso del Banco de Italia en rechazar la OPA de Unipol, decisión tomada el martes después de cinco meses. Según el diario 'Il Sole 24 ore', el ente regulador ha argumentado que el plan tenía un 'agujero' financiero de más de 1.000 millones, cuando era un dato que el propio consejo de la BNL había denunciado en octubre. Los fiscales sospechan que el regulador no ha rechazado de inmediato el proyecto aunque había evidencias que así lo aconsejaban y ha tratado de sacarlo adelante de todos modos.



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