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Sábado, 14 de enero de 2006
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Berlín se queda sin fiesta
La FIFA decide suspender la fiesta de inauguración del Mundial de Fútbol y aduce que el césped del Estadio Olímpico no se recuperaría
SEGURIDAD. La fiesta inaugural del Mundial de Fútbol ha sido suspendida por la FIFA. / EFE
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Por primera vez en la historia de los campeonatos mundiales de fútbol, la gran fiesta deportiva que tendrá lugar en Alemania debía ser inaugurada con un evento reservado a las olimpiadas. «Será el mayor espectáculo de la historia», anunció la FIFA hace dos años cuando aceptó el proyecto presentado por el artista austríaco André Heller. «El show tendrá lugar el 7 de junio en Berlín», añadió la poderosa federación de fútbol.

Después de trabajar durante 24 meses y de crear una empresa destinada a coordinar los trabajos, Heller llegó a Berlín en noviembre para dar a conocer, junto con Franz Beckenbauer, detalles del famoso espectáculo. «El mundo quedará asombrado», dijo el 'Kaiser'. 132 campeones mundiales, entre ellos Pelé y Maradona, recibieron una invitación para participar en la fiesta. Peter Gabriel y Brian Eno comprometieron su participación. La soprano Jessye Norman, el grupo Black Eyed Peas y el cantante Cheb Kahled ya habían firmado un contrato para actuar.

Pero todo ha sido en vano. En un lacónico comunicado oficial, el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, anunció ayer que el gran espectáculo había sido cancelado. El argumento, además de asombrar a Heller y a las autoridades de Berlín, causó desconcierto y una poco disimulada irritación en todo el país. La FIFA hizo saber que el partido entre Brasil y Croacia, que debe jugarse en el Estadio Olímpico el 13 de junio, corría el riesgo de ser suspendido a causa del poco tiempo del que disponía la organización para reemplazar el césped. El argumento de la FIFA no convenció a nadie en Berlín. «Estoy decepcionado», admitió el jefe del gobierno de la ciudad, Klaus Wowereit. «Es penoso para la imagen de Alemania en el mundo», añadió el jefe de la Oficina de Turismo, Hanns-Peter Nerger

¿Qué ha pasado de verdad? Un periódico de Berlín asegura que la gran fiesta estaba resultando demasiado cara y que el presupuesto inicial de 25 millones de euros no alcanzaba para cubrir todos los gastos. Pero también hay quienes creen que la cancelación es una represalia a un informe del Instituto Warentest que denunció la falta de seguridad que ofrece el Estadio Olímpico. «Puede convertirse en una trampa mortal para los espectadores en caso de estampida», denunció el Instituto, al constatar la ausencia de puertas de emergencia entre las tribunas y la cancha.



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