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Sábado, 14 de enero de 2006
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SOCIEDAD
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Guardar las formas
La localización de la grasa corporal va más allá de la estética, ya que tener silueta de 'pera' o de 'manzana' revela la tendencia a sufrir ciertas patologías. Así que ojo con las curvas
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¿ME SOBRAN KILOS?
Cómo saber si es necesario perder peso: Desde el punto de vista médico, lo que marca si una persona tiene o no sobrepeso en el índice de masa corporal (IMC). Para hallar esta variable hay que dividir el peso entre la altura (en metros) al cuadrado. Los valores normales son entre 20 y 25. De 25 a 30 hay sobrepeso y a partir de 30 existe ya obesidad, que es mórbida cuando el IMC es de 40 o más.

Tipos de sobrepeso: sobrepeso leve (sobran 3 o 4 kilos), obesidad de tipo 1 (sobran de 10 a 12 kilos), obesidad de tipo 2 (sobran unos 20 kilos), obesidad de tipo 3 (sobran 50-60 kilos. Es mórbida), obesidad de tipo 4 (Es extrema).
En Navidades hay mucha gente que pierde las formas. Las maratonianas comidas familiares, las cenas de empresa y las copas con los amigos no son inocuas y dejan una estela de mala conciencia y michelines, a no ser que usted goce de ese legendario metabolismo del que presumen las modelos y que les permite comer y comer sin añadir un gramo a su escueto palmito. Si no es así y, como es normal, ha ganado unos kilitos en las últimas semanas, sepa que hay formas y formas de engordar y que, según dónde se le hayan acumulado las grasas, tiene usted cuerpo de 'pera' o de 'manzana'.

Esta nomenclatura frutal, que puede sonar un poco frívola, es una clasificación realizada por el médico francés Jean Vague (Draguignan, 1911) para explicar de manera gráfica las dos principales maneras en que se distribuye la grasa en el cuerpo humano, ya que muy pocos tienen la suerte de tener los kilos sobrantes repartidos equitativamente por su anatomía.

Según la clasificación de Vague, si sus zonas más orondas se encuentran de cintura para abajo y lo primero que le engorda son las caderas, los muslos y las nalgas, su morfología corporal responde a la categoría de 'pera' -conocida técnicamente como ginoide-, porque, al igual que esta fruta, su parte inferior es más voluminosa que la superior. Las adolescentes y el prototipo de mujer mediterránea, de silueta curvilínea, tienen tendencia a acumular la grasa en esta parte del cuerpo. Por el contrario, si su problema es la barriga, la cintura y la zona lumbar, está claro; es usted 'manzana' -tipo androide-, porque su contorno es atlético, más ancho por el centro y por arriba. Este tipo de silueta es frecuente en mujeres con más de cincuenta años, en los países nórdicos y también en varones.

Sin embargo, aunque, normalmente, el cuerpo de 'pera' corresponde a las mujeres -un 70% de la población femenina se ajusta a estos cánones- y el de 'manzana' a los hombres, lo cierto es que estos dos modelos no son patrimonio exclusivo de ninguno de los dos sexos y tienen una trascendencia que va mucho más allá del aspecto meramente estético. De hecho, cada forma corporal conlleva la tendencia a sufrir ciertas patologías, siempre y cuando la gordura sea significativa, ya que, desde el punto de vista estrictamente médico, las personas con un sobrepeso menor a 20 kilos padecen más un problema estético que patológico.

Contorno de la cintura

«Estos morfotipos suelen ser genéticos -destaca Sonia Gaztambide, jefa del servicio de Endocrinología del Hospital de Cruces-. Cuando la obesidad se concentra alrededor de la cintura, lo que se denomina silueta de 'manzana', la persona tiene mayores riesgos cardiovasculares. Cuando el perímetro abdominal de las mujeres supera los 88 centímetros y el de los hombres es mayor de 102, puede haber patologías de este tipo». Asimismo, pueden tener problemas de diabetes, tensión arterial o un nivel alto de triglicéridos.

Por su parte, las personas con silueta de 'pera' tienen propensión a padecer artrosis, celulitis y achaques circulatorios. Estos trastornos son menos graves que los que sufren quienes acumulan grasa en la zona abdominal, ya que la localización de los cúmulos en las caderas no afecta a ningún órgano vital.

«De los pacientes que nos llegan, sólo un 5% sufre de verdad alguna enfermedad -aclara Ramón Elorza, jefe de Endocrinología del hospital bilbaíno de Basurto-. La mayor parte de las alteraciones se deben a una dieta inadecuada y a la falta de ejercicio». «En este asunto no hay misterios -corrobora Sonia Gaztambide-. Salvo las personas cuyos kilos de más se deben a una enfermedad, un hipotiroidismo o un síndrome de Cushing, por ejemplo, el resto de casos se soluciona siguiendo esta fórmula: 'menos plato y más zapato'». Esta es la sencilla receta que coinciden en prescribir los endocrinólogos -acostumbrados a tratar problemas graves- cuando «lo que sobra son cinco o seis kilos». «Es que eso no es un asunto médico, sólo se debe a un desajuste entre lo que se come y lo que se gasta -recalca la doctora Gaztambide-. Eso sí, es mejor atajar el sobrepeso antes de que la cosa vaya a más, porque luego cuesta adelgazar. ¿Para perder dos kilos de grasa hay que reducir en 500 calorías la ingesta diaria durante un mes!».

Así, mientras los endrocrinólogos restan importancia a las obsesiones estéticas que no presentan riesgos para la salud, los cirujanos plásticos viven de 'corregir' a golpe de bisturí las proporciones indeseadas que da la Naturaleza, volúmenes inofensivos, pero que traen de cabeza a mucha gente. Estos médicos están más que acostumbrados a convertir 'peras' y 'manzanas' en otro tipo de frutas y también a hacer macedonias a la carta. De hecho, las intervenciones para acabar con las grasas localizadas son de las más demandadas. «La liposucción y la lipoescultura, junto a las operaciones de aumento mamario, son las 'reinas'. Lo normal es que las mujeres quieran quitarse grasa de la zona de las nalgas y los muslos y los hombres, casi siempre de la cintura -señala José Ramón Berrire, cirujano plástico de la clínica Berrire de Bilbao-. Además, un 15% de mis pacientes ya son chicos».

«La tipología normal del varón es de 'manzana' y la de las mujeres, de 'pera', aunque hay variaciones -destaca José Manuel Pérez Macías, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE)-. Por ejemplo, muchas mujeres, por causa de los estrógenos, empiezan a echar barriga tras la menopausia, y adquieren silueta de 'manzana'». En sus treinta años de profesión, este cirujano ha comprobado cómo las modas van y vienen -delgadeces extremas, pechos neumáticos, cuerpos andróginos - y se congratula de que, actualmente, «se imponga la cordura», ya que sus pacientes suelen acudir a la consulta en busca de una silueta «sin excesos». Es decir, liman sus curvas para parecerse menos a una fruta y más a lo que siempre han soñado ser.



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